La semana pasada tuvimos que ir de nuevo al hospital con Habi, esta vez a las consultad de traumatología y urología pediátricas para recoger los resultados de las pruebas que ya le habían hecho y que nos pautaran que más hacer.
En esta ocasión, decidí ir sola. Me pareció que ya había llegado el momento de empezar a hacer cosas en solitario con mi Habichuela más allá de paseos y compra. Huelga decir que ya tuve que liarme la manta a la cabeza hace un par de semanas para ir con ella en coche ha solventar unos problemillas de la casa de alquiler que no podían esperar pero esta vez fue totalmente consciente y mucho más relajado.
Preparé pañalera y monté a la Habichuela en el fular. Un consejo que os doy es hacer las cosas con muuuucho tiempo. Que Habi suele estar muy contenta por las mañanas, muy colaboradora y simpática pero basta que tengas prisa y no respetes sus ritmos como para que te la arme. No es culpa suya pero yo, la puntualidad personificada, he tenido que aprender que el tiempo se vuelve relativo cuando tienes un bebé a tu cargo.
Así que empecé a prepararlo todo dos horas antes de la cita en traumatología y llegamos con tiempo suficiente como para engullir un segundo desayuno antes de entrar al hospital. ¡Bien por la Hobbita!
Una vez en el hospital, empezó el periplo.
