La Hobbita aquí presente vuelve a la carretera para hacer la segunda sustitución en tierras valencianas. En esta ocasión, me ha tocado un pueblito en pleno monte, inmerso entre pinos y bosques autóctonos y rodeado de ambiente medieval.
Para empezar, google me abandonó a mitad de camino y quedé a merced del siempre temible Tomtom. Este GPS, convenientemente tuneado por el Mozo, tiene la mala costumbre de meterte por caminos extraños. Menos mal que suele preguntar al principio de la ruta. Lo malo es que el Mozo es muy dado a no leer los mensajes que le arroja y yo llego a leerlos por encima y acabamos teniendo absurdas conversaciones como la que voy a relatar a continuación: