33 semanas que cumplimos hoy. 33.
Hace un año, el día 7 de enero, justo después de Reyes, iba a mi segunda ecografía. Fue un jarro de agua fría, un regalo de reyes envenenado porque algo no iba bien. El embrión latía pero no crecía. Estaba ahí, chiquitín, detenido pero seguía latiendo así que el ginecólogo decidió darle una oportunidad. Una oportunidad que al final fueron tres porque semana tras semana seguía ahí, detenido pero latiendo.
Justo hoy, 7 de enero, tengo también otra ecografía y no deja de parecerme curiosa la coincidencia. Hoy me hacen el ecocardiograma fetal pero, como me lo harán tarde, ya colgaré los resultados mañana. Yo tengo fe en que todo vaya bien y no haya ningún problema que lamentar porque las fechas solo son eso: fechas.
Esta semana estoy con el ánimo un poco por los suelos y es que el frío ha llegado de repente junto con lluvia y viento gélido y, ¿qué ha pasado? Pues lo que pasa todos los años: que la Hobbita ha vuelto a transmutarse en Moquitos. El cuerpo me pide descanso y fruta y agua. Mucha agua. También me pide ibuprofeno, y acetilcisteína y efedrina y codeína xDDDD pero una es una embarazada obediente y se resiste a la tentación. Que no negaré que me estoy tomando paracetamol cada 8h pero al no tener fiebre ni dolor creo que esto es más por sentir que hago algo que por hacerlo.
Para colmo de males, hacer vahos en la ducha, que alivia mucho, se nos ha complicado puesto que nuestro termo ha decidido que no había mejor momento para romperse que las navidades. Seguimos teniendo agua caliente pero tenemos el baño llenito de cacerolas recogiendo el agua que va perdiendo U_U. Ayer hicimos la compra del nuevo por internet y a saber cuando vendrá. Snif.
Así que, vayamos con los síntomas: