Desde que tengo uso de razón, he vivido en Mordor. He pasado aquí mi infancia y mi adolescencia y fue a partir de mis 18 años que partí lejos intentando no volver la vista atrás hacia este barrio madrileño que me había dejado un regusto tan amargo.
Cuando tuvimos que abandonar Hobbiton y nos planteamos volver a vivir aquí reconozco que lo viví con el dramatismo que me caracteriza. Sin embargo, después de unos cuantos meses viviendo de nuevo aquí, tengo que reconocer que empiezo a mirar el barrio con otros ojos.






