La Habichuela y yo vivimos ayer nuestros segundos monitores del embarazo. De
los primeros mejor no acordarse mucho, que petarda, el susto que me dio la muy 'judía'. Estos segundos han sido unos monitores hasta placenteros, en los que todo ha ido bien y la peque se ha movido mucho.
Me ha sorprendido que en monitores, te tumben del lado derecho. Todo el embarazo viviendo con la demonización de acostarse de derechas y ayer... ¡ala! ¡Todas de derechas!
Nos han puesto las correas, nos han colocado en la posición adecuada, han conectado las máquinas y... ahí estaba el corazón de nuestros churumbeles (éramos tres chicas). ¡PUM PUM PUM! ¡Qué alboroto!
Hemos estado 30 minutos conectadas y luego nos han mandado esperar para pasar a consulta. Yo he aprovechado para leer '
Dormir sin lágrimas' de Rosa Jové (no paro de leer libros de crianza últimamente).
Al terminar, me han dado el papelillo para la consulta y una canastilla. Y esta si que ha sido una buena canastilla que estaba yo un poco mohína porque solo me daban botellas de agua, infusiones y publicidad. En esta venía crema para el culo del bebé, pañales, toallitas, muestras de gel, loción y colonia, la consabida botella de agua, descuentos... A mi me han gustado los potingues, jeje
La consulta se ha demorado. He entrado con una hora de retraso pero bueno, estaba entretenida con las fases del sueño, el sueño REM, los terrores nocturnos y ahora mismo, las patologías, que será deformación profesional pero, ¡me encantan!
Y una vez en consulta, todo se ha precipitado. Me han pesado, tomado la tensión, me han hecho una ecografía para comprobar que, efectivamente, Habi sigue cual flor de loto inmutable y... me han programado la cesárea para ya. Y es que....