El ser humano es el mamífero que nace más prematuro. De ahí que, tras el nacimiento, se hable del cuarto trimestre de embarazo o exterogestación. Estos tres meses suelen presentarse como muy duros para la madre que pasa del embarazo a tener en sus brazos a un bebé que la sigue necesitando prácticamente para todo.
Yo esperaba un postparto complicado, con mucho dolor derivado de la cesárea e imaginaba complicaciones, tristeza y baile hormonal. Sin embargo, nada de eso me ha pasado: me recuperé rapidísimo de la cesárea, enseguida me adapté a estar en casa y al ritmo de mi bebé y no solo no he sentido tristeza si no que a veces parecía que me había fumado tres o cuatro porros del estado de felicidad absurda que tenía. Yo encantada claro, pero estas semanas he estado reflexionando acerca de por qué en mi caso he tenido un aterrizaje en la maternidad tan bueno y en cambio, mis amigas Mami Reciente y T. han tenido unos aterrizajes tan problemáticos. Bailes hormonales aparte (que también hay que tenerlos en cuenta) mis conclusiones han sido estas y las posteo, no como crítica, si no como experiencia para las que lleguen a la maternidad y se sientan tan mal como se sintieron mis amigas. Que sepáis que NO estáis solas, que es normal lo que os pasa y que hay que ponerlo todo en perspectiva para que remontar sea más sencillo.