martes, 18 de junio de 2019

Escolarizando a la Habichuela

La semana pasada os contaba la bajona con el tema de la (no) escolarización de la Pulga así que hoy os vengo a hablar de la (si) escolarización de la Habichuela. 

Y es que, si amiguitos, Habi tiene ya tres añazos (cuando ha pasado? ¿Cuando?) y tocaba elegir colegio. Y estaban todas las madres (curioso que los padres no, ¬_¬) que conocía tirando a histéricas con el tema. Y yo estaba bastante... ñieee. Supongo que en parte por la depresión, en parte por la medicación, en parte porque no me daba el cerebro con tanta cosa pendiente en la cabeza y en parte, porque ninguno de los tres colegios que yo barajaba tenían dos de las cosas que me parecían muy importantes a mi. Así que estaba yo haciendo pros y contras de esos tres colegios de cara a elegir para el año siguiente, pero así como con desgana. 

¿Qué era importante para nosotros?

martes, 11 de junio de 2019

La escolarización de 0 a 3 años

En el post anterior os comentaba que, nada más decidir el psiquiatra que estaba lozana cual lechuga y que me retiraba la medicación, salieron las listas provisionales de admitidos en primer ciclo de educación infantil y que me dio la bajona. 

Pero como llevamos eones sin ponernos al día porque aquí cierta hobbita de bien se hallaba desaparecida en combate, dejadme que empiece por el principio y os cuente un poco mejor. 

Como ya sabéis, metí a Habi en una casa de niños in extremis, azuzada por la necesidad y la desesperación y gracias a un pelín (ejem, MUCHA) de suerte allá por noviembre del año pasado. Y la casa de niños ha resultado ser una maravilla de la que espero hablaros un poco más en unos días. 

El caso es que yo pasé del modo drama queen (oh, dios mío, que estoy haciendo, metiendo a mi niña en la guarde, que no puedo con todo, que la Pulga no me deja respirar y mi mayor no para de ver la tele, el mundo puede destruirse ya) al modo uys, ni tan mal (que viene a ser que yo, pal año que viene, quiero plaza en el aula de un año para la Pulga).

Total, que yo hice mis cábalas, mis cálculos, mis teorías... Vi como iba respondiendo nuestra Pulguita, lo bien que ha evolucionado gracias a la terapia con la psicóloga perinatal y lo cambiada que está. Y al mismo tiempo, lo cansada que estaba yo (que mi falta de sueño hace que cada semana vea como explotan 3 o 4 neuronas y, sinceramente, a las neuronas hay que cuidarlas que ha costado mucho cultivar este cerebro que mis padres me han dao. Ea). En definitiva: que yo para el curso que viene ya me veía dejando a mis dos retoños en sus respectivos centros y marchando a ocupar mi mañana en recuperar neuronas para mi. Ir a tomar un café sin que mi hija decida escalabrarse por unas escaleras. Leer un libro de 800 páginas del tirón. Irme de picos pardos al centro en autobús (que mi pobre moto ya no puede entrar allí, snif). Lo normal, vaya.

Así que decidí que yo pedía plaza en la casa de niños. Y que también iba a pedir en un par de guarderías del ayuntamiento desde las que se podía llegar relativamente bien desde el colegio que había solicitado para Habi.

Y llegó el lunes y con él, las listas. 

Y el desastre.

Y el PLOP. Adiós a tus expectativas, hobbita, que es que no aprendes, alma de Tolkien. 

Y es que hubo como chorrocientos fallos en el volcado de datos de la gente solicitante y las listas son un poco como papel mojado. Y aún siendo papel mojado ya voy viendo que posibilidades, pocas. 

Y es que la Pulga ha conseguido el puesto número 10 en lista de espera para la casa de niños a falta de más de 15 solicitudes erróneamente denegadas y que entrarán en la lista en el periodo de reclamación. La número 30 (en lista de espera, of course) en una de las guarderías solicitadas y (agárrense los machos que vienen curvas) la número 68 en otra de las guardes. Ni tan mal, ¿no? 😬

La realidad es que no me han contado 2 puntos que ya he reclamado. Lo malo es que la gente que reclamaba conmigo mínimo estaba pidiendo 5 que no se habían tenido en cuenta (LOL). Así que a saber en qué puesto acaba mi Pulguita. 

El día de L (de listas) me vine abajo. Vamos, que casi me echo a llorar allí a las profas de la casa de niños. Al día siguiente se me pasó. Bueno, si tengo que estar un año más con la Pulga, pues estamos. Total, la Pulga de ahora no tiene nada que ver con la Pulga de hace un año. Y yo empiezo a estar menos cansada porque he empezado el destete nocturno de la bichilla. 

Concluyendo: que veo negro negrísimo conseguir plaza en alguna guardería pública. Que una privada no puedo pagarla (y creo que tampoco querría hacerlo aunque pudiera, pero nunca digas de este agua no beberé) y que se avecina otro año de madre 24/7. Sin embargo, secretamente, sigo con una brizna de esperanza y desde aquí espero que el karma esté escondido detrás de una columna y atienda a mis súplicas. Que la lista de espera corre y lo que antes estaba fuera de pronto está dentro (si, ha sonado fatal, ¡mentes sucias!).

¿Vosotros habéis conseguido plaza en alguna guardería pública o también estáis e lista de espera? ¿Optáis por un centro privado o preferís seguir con los peques en casa?

martes, 4 de junio de 2019

La luz al final del túnel

Han pasado unos cuantos meses ya desde la última vez que estuve por aquí y es muy probable que no quede mucha gente (¡hola gente!). Sin embargo, me hacía mucha ilusión contaros a los supervivientes que estéis por aquí que estoy, como quien dice, en prealta. 

Que lo de estar en prealta es algo que me invento yo, que ya sabéis como soy, pero el caso es que, si. Estoy de prealta. 

¿Y que es una prealta? Me preguntas clavando tu pupila en mi pupila.... estoooo. A ver, que me disperso. 

martes, 22 de enero de 2019

Un añito

Un añito ya.

Hace un año y tres días que llegaste a poner patas arriba esta casa de bien hobbita.

Un año complicado, con sus luces y sus sombras. 

Ya juegas. Te encanta que te lea cuentos, hagamos el cucú-tras, montemos torres, que te columpie, que te cante.... Ha costado muchísimas horas de terapia conseguirlo pero aquí está el resultado. Juegas con gusto, me buscas, me miras. Y yo juego contigo aunque reconozco que muchas veces me salgo y me cuesta horrores reconectar, tal es el cansancio físico y mental que arrastro. 

Buscas a tu hermana y te ríes con ella un montón. También sufres de sus embates, sus muestras arrolladoras de cariño y, por qué no confesarlo, sus celos, sus mordiscos y empujones. Lo bueno es que ya lo vamos consiguiendo canalizar. Lo malo es que aun queda canalización para rato, me temo o_O.

Das besos. Besos húmedos y babosos. Pones unos morritos tan graciosos y preciosísimos cuando te pedimos un besote y tu, solícita, acudes a dárnoslo que no podemos evitar partirnos de risa cada vez que nos los regalas. 

Ya caminas. Empezaste a hacerlo sin apoyos una semana antes de tu cumpleaños. Antes  de eso ya eras un bólido, agarrada al carrito de juguete. 

Empiezas a permitir que me aleje y me separe. No sabes lo que significa eso para mi, poder levantarme de mi metro cuadrado de baldosa puzle, ese suelo de goma eva en el que he pasado el último año... Poder cocinar algo rápido en diez minutos sin temer tirarte al suelo porque llorabas aferrada a mi pantalón, sin poder ni siquiera girarme hacia el fregadero y mucho menos caminar dos pasos hasta la nevera. Me quejaba con Habi de que no podía comer... ¡ja! Contigo si que ha sido imposible comer, mi pequeña pulga. 14kg menos dan fe de lo que digo. 

También lloras infinitamente menos. Esas largas jornadas de 7, 8 e incluso 9h seguidas llorando han desaparecido (crucemos los dedos para que no vuelvan). ¿Qué era lo que te pasaba? No creo que lleguemos a saberlo nunca pero menudo año, hija. De este llanto inconsolable durante horas ha salido la peor versión de mi, que incluso hoy, reconoce que ya entra en modo automático cuando lloras y muchas veces no termino de hacerte el caso que necesitas. Lo bueno es que, ahora si, los brazos de mamá logran consolarte rápidamente. Nos vamos entendiendo. 

Amas a tu papá. Corres a buscarle dando grititos de alegría cuando cruza la puerta de Mordor. Y tu papá se derrite contigo. 

El coche sigue siendo un agobio pero en eso si que no hay mucho que podamos hacer. Tienes que estar en la silla. 

Y lo más importante: desde hace tres semanas ya sonríes. 

¡Feliz cumpleaños Pulguita!

lunes, 26 de noviembre de 2018

Depresión postparto: tratamiento

Al final entre unas cosas y otras he ido dejando de escribir y justo el tratamiento de la depresión postparto me parece lo más importante de cara a alguien que esté buscando información. Así que, por aquí dejo mi granito de arena sobre mi peregrinaje y lo que estoy haciendo ahora mismo para mejorar de la enfermedad.

El tratamiento de la depresión postparto abarca muchos frentes y por ello se están coordinando en mi caso unos cuantos especialistas. Lo malo es que no hay un protocolo unificado o un centro en el que se estén girando visitas que te lleven todo a la vez así que, de nuevo, dependemos de la buena voluntad de los profesionales que nos atiendan. En mi caso, son profesionales como la copa de un pino y ahí están, coordinándose. 

Mi tratamiento lo están llevando desde Salud Mental, el CAF que me toca por distrito y una psicóloga perinatal de una asociación que trabaja para el ayuntamiento. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

Casa de niños

La depresión postparto es un asco. Supongo que en eso estaremos todos de acuerdo. Sin embargo, de toda 'chunguez' podemos sacar una parte positiva y en mi caso esta parte es que estoy descubriendo una cantidad de cosas pensadas para los niños en los Madriles que oye, ni tan mal. 

Una de esas cosas son las Casas de Niños.

Estas casas son centros para llevar a los peques de 0 a 2 años, justo antes de la etapa infantil. Públicas. Maravillosas. Con una particularidad: la jornada es de 3 a 4 horas diarias, de lunes a viernes. Por menos de 45€ al mes. O_o.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Ignición en 3....2....1.....

¡Hola, hola!

¿Queda alguien por aquí?

Espero que si... jeje. 

Bueno, me pasaba para informar que, por fin, parece que todo empieza a calmarse. Hemos tenido un mes muy movidito acá, en Mordor, hogar hobbito.