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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Transformando Mordor: la rebelión de las máquinas



En anteriores episodios de 'Transformando Mordor'....

- El salón había sido okupado por el contenido de un trastero para posteriormente ser asolado por un dúo armado con mazos (AKA el Mozo y el Primo R.).

- La familia hobbita vivía hacinada entre el dormitorio principal y la sala multiusos, antiguo estudio reconvertido en comedor, salón, sala del ordenador y templo para la tele gigante (AKA la Mostrenca II).

- El trastero había sido recuperado para uso y disfrute de la Mostrenca (y los útiles de camping, no os vayáis a creer).

- El baño de la Habichuela había sido también deconstruido después de que un feroz ataque de moho y guarrería acabara con los nervios de la Hobbita, aquí presente. (En breve, post CON fotos)

- La familia Hobbita había conseguido dominar al salón y ahora la vida fluía feliz y tranquila: el estudio volvía a ser un estudio, el salón estaba amplio, limpio y precioso y la Hobbita tenía un ordenador provisional esperando para ser usado.

Y es que, estos últimos meses, mi ordenador petó. Tiene menos de dos años. Lo cambiamos básicamente porque el Mozo quería jugar conmigo a no se que juego y mi portátil tenía la fea costumbre de sobrecalentarse y apagarse dejándole con el culo al aire porque mi personaje solía desaparecer en mitad del fragor de una batalla. Pues ha sido llegar a Mordor y morir. 

lunes, 27 de junio de 2016

El Montón de la Silla




En mi nueva vida de andar sigiloso y maniobras ninja me he topado con un pequeño problema: el orden particular del Mozo (y a veces también el mío propio).

Y es que yo, por las mañanas, dejo la casa bastante decente porque Habi es cada vez más independiente (todo lo independiente que se puede ser con 4 meses). O quizás sea que yo cada vez me apaño mejor. Sea lo que sea, según avanza el día, avanza también la adisgustez de mi niña y las cosas se van quedando de cualquiera manera. 

viernes, 6 de mayo de 2016

Yo confieso: sufro de agobio espacial



La llegada a un bebé a nuestras vidas puede que la trastoque mucho. Muchísimo. Y no seré yo quien niegue ahora que las rutinas se ven alteradas, la pareja sufre algún que otro bache y que nosotras nos agobiamos, no. Sin embargo, yo vengo a hablaros de un pequeño problemita que, en mi caso, se me está enquistando de mala manera haciéndome la vida muy complicada. Así que, yo confieso que...

Las cosas de Habi me están fagocitando.

Ale, ya lo he dicho.