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martes, 4 de junio de 2019

La luz al final del túnel

Han pasado unos cuantos meses ya desde la última vez que estuve por aquí y es muy probable que no quede mucha gente (¡hola gente!). Sin embargo, me hacía mucha ilusión contaros a los supervivientes que estéis por aquí que estoy, como quien dice, en prealta. 

Que lo de estar en prealta es algo que me invento yo, que ya sabéis como soy, pero el caso es que, si. Estoy de prealta. 

¿Y que es una prealta? Me preguntas clavando tu pupila en mi pupila.... estoooo. A ver, que me disperso. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

Depresión postparto: tratamiento

Al final entre unas cosas y otras he ido dejando de escribir y justo el tratamiento de la depresión postparto me parece lo más importante de cara a alguien que esté buscando información. Así que, por aquí dejo mi granito de arena sobre mi peregrinaje y lo que estoy haciendo ahora mismo para mejorar de la enfermedad.

El tratamiento de la depresión postparto abarca muchos frentes y por ello se están coordinando en mi caso unos cuantos especialistas. Lo malo es que no hay un protocolo unificado o un centro en el que se estén girando visitas que te lleven todo a la vez así que, de nuevo, dependemos de la buena voluntad de los profesionales que nos atiendan. En mi caso, son profesionales como la copa de un pino y ahí están, coordinándose. 

Mi tratamiento lo están llevando desde Salud Mental, el CAF que me toca por distrito y una psicóloga perinatal de una asociación que trabaja para el ayuntamiento. 

viernes, 24 de agosto de 2018

Depresión postparto: detección

El tema de la depresión postparto es delicado. Por un lado, el tabú y el misterio que parece que rodea la maternidad como una situación místico-mágica, instintiva, mamífera, hace que, cuando no aparecen las sensaciones o sentimientos que esperas vivir, te sientas mal. Simple y llanamente mal. Luego empiezas a rascar y resulta que es algo que parece que pasa prácticamente a todas las madres: ha llegado un desconocido a casa, no le conoces y... bueno. Pues hay que conocerse y aprender a tratarse.

Bien.

El problema es que entre la situación A (sentimientos esperados) y la B (tranquila, esto nos ha pasado a todas) está una gran escala de grises que van del emporramiento postparto a la depresión postparto pasando por el común estado de baby blues. Y con el emporramiento, pues no pasa nada porque todo es felicidad y arcoiris y los pedos huelen a fresa y vives en una nube de colocón hormonal (que es lo que me pasó con Habi). Con el babyblues... pues tampoco pasa nada porque, efectivamente, es una melancolía normal y que se pasa en unos 20-30 días. Sin embargo, ¡ay, amigas! Llegamos a la depresión postparto y ahí ya no es todo tan normal ni tan 'tranquila que esto se pasa'.

Hablemos claro: la depresión postparto tiene una prevalencia alta (he leído que alrededor de un 20% de los postpartos derivan hacia esta patología) pero la sensación que tengo yo es que cuesta, ya no detectarla, que también, sino tratarla. Y cuesta detectarla porque no hay un protocolo correcto establecido ni de seguimiento de la puérpera ni de formación de los profesionales que tienen que atenderla. Y del entorno de la mujer.

Esto es algo que, desde mi experiencia, me parece muy grave. Ya no solo por el malestar que causa la enfermedad (que creedme, no es poco). Es que estamos hablando de un problema que puede afectar directamente a la salud de los hijos que están a cargo de la persona enferma. Una persona a la que, encargamos el cuidado y nos desentendemos de ella. 

Como sociedad y afectada me parece una realidad cruel. Y peligrosa. Intentaré explicarme.

jueves, 23 de agosto de 2018

Tratar igual a los hijos

A raíz de un comentario anónimo que me hicieron unas cuantas entradas atrás, estuve reflexionando acerca de un tema que me parece importante cuando nos embarcamos en la bimaternidad: el trato a los diferentes hijos. 

El comentario anónimo fue el siguiente:

"Pues respeto tu decisión pero no la comparto. Le has dado a Habi teta un montón de tiempo, a mi me parcía mucho; has estado dando teta a las dos, yo me sentiría vaca lechera y ahora por una sustitución que te ha salido, mandas todos tus principios a "la porra" y le metes purés y leche de fórmula".

Aunque varias lectoras salieron en mi defensa, no creo que fuera un comentario realizado con mala fe y si creo que será una opinión que compartirán algunos lectores del blog. El caso es que, fuera por lo que fuera me hizo reflexionar largo y tendido sobre el asunto del trato a los hijos. Y reflexionar me hace bien, me mantiene el cerebro activo (por lo tanto, tengo que agradecer el comentario a su autor/a por permitirme pensar en ello).

Por otro lado, las respuestas al comentario me hicieron pensar sobre otro gran mandato: el foco sobre la culpabilidad materna.

Y ya por último, el derecho de la mujer a trabajar cuando, como y donde quiera/pueda. 

Vamos, que el post va a ir cargadito de ideas.

jueves, 31 de mayo de 2018

La depresión postparto. Sintomatología en primera persona

Como os contaba en ESTA entrada, me han diagnosticado la temida depresión postparto y aquí sigo, lidiando con la bestia (con mucho más éxito que al principio, he de decir).

Y todo esto me tenía bloqueado el blog. Porque tengo muchísimas cosas de las que hablar pero, ¿como iba a hablar de ellas sin contar lo que realmente estaba pasando por esta cabecita hobbita de bien? Así que, pese a tener entradas escritas, decidí no publicar nada hasta que estuviera preparada para hablar de la depresión postparto en primera persona. Y eso estoy haciendo ahora mismo. Ante todo, disculpad si el post queda extrañamente redactado puesto que es un tema complicado desde el punto de vista personal. Este es un post muy íntimo, de una enfermedad que no le deseo a nadie pero que está ahí. Que todas podemos pasar y que se sale. Yo aún no, pero desde luego estoy mucho mejor que al principio. De ello dan fe unas cuantas amigas blogueras virtuales (¡hola Ariel! ¡Hola Soñadora! ¡Hola Hisosaki!) y reales (hola Hirosaki, again! ¡Hola Amiga con conocimientos!:p)...

A lo que voy. Este va a ser un post muy personal, probablemente un poco fuertecito en lo que voy a decir y me encantaría no acabar recibiendo como reciben muchas madres cuando hablan de este tema. Supongo que es algo a lo que me expongo pero necesito sacarlo fuera. De nuevo, incidir en que me da la sensación de que son enfermedades con tratamiento a largo plazo y que no me van a dar el alta en bastantes meses (aunque me encantaría que me dijeran que esto en dos telediarios se cura). Que podría hacer un compendio de datos y más datos sobre que es y que no es la depresión postparto y daría un poco igual porque es una información que tenéis a golpe de google en cuanto queráis. Lo que voy a contar es como me dio a mi, mi sintomatología, mi saber 'que algo no va bien' (creo que ya se intuía en el post que hice sobre el babyblues) y el sentimiento de culpa, o más bien rabia, por no saber salir del pozo. Por supuesto yo recomiendo que, si alguna de las que leéis el blog os sentís identificadas con algunas de las situaciones que voy a relatar, pidáis cita con vuestro médico de cabecera. Porque puede no ser DP o puede serlo. Y si lo es, es peligrosa y tenéis que estar en seguimiento por el sistema de salud.

Y sin más dilación, vayamos al lío.

jueves, 24 de mayo de 2018

Depresión postparto

Sigo por aquí pero con un bloqueo creativo importante. Digamos que el baby blues del que os hablé resultó no ser tal. Tengo depresión postparto y me la están tratando pero mi ánimo está en modo montaña rusa.

No quiero un blog triste pero tampoco quiero contar cosas que no son. No se como enfocarlo porque al fin y al cabo, puede que mis niñas lean estas cosas en el futuro y, aunque no soy de edulcorar, soy consciente de que a ciertas edades no te gustaría leer ciertas cosas sobre tu infancia y tu relación con tu madre. O si, quien sabe.

El caso es que mi Pulguita se merece tener una madre sana mentalmente hablando y aunque lo estoy trabajando, esto va mucho más lento de lo que me había imaginado. 

Al mismo tiempo, creo que es coherente con este blog y sus lectores hablar del tema pero es tan difícil de enfocar... Desde luego no estoy preparada para afrontar un ataque de madres alfa, yo que desde que Habi llegó a este plano de la existencia, soy mas bien del equipo alfalfa, y el problema está en que los sentimientos e ideas que te atraviesan el cerebro en medio de una DP son muy atacables si no tienes una perspectiva clara sobre de que va la vaina.

Así que prometo intentar hablar del tema, no dejar atrás otros y volver a desahogarme por aquí al pie del cañón. Pero con paciencia porque desde luego no estoy en mi mejor momento y tengo tantas actividades, grupos y médicos a lo largo de la semana que tampoco logro centrarme y escribir.

Y como siempre que escribo cosas así tormentosas, os pido ronda de chistes. ¡Que no decaiga el ánimo!