El día llegó, con nosotros algo más cansados que el día anterior pero contentos por haber sobrevivido y sentir que hacemos un buen equipo. Realmente yo estaba más descansada porque, aunque por turnos, pero había conseguido dormir bastante más que la primera noche así que estaba bastante despejada y muy orgullosa de nosotros.
El tercer día a la Habichuela le tocó vivir la prueba del talón. La enfermera se lo debió hacer muy bien porque apenas se quejó. Lloró un poquito pero enseguida se calmó con la teta.
Volvieron a bañarla y pesarla y nos dio un resultado bastante desalentador: 2'740kg. Las enfermeras me comprobaron el agarre, me estrujaron las tetas a ver como iba de calostros y nos consolaron diciendo que bueno, que perder peso es lo normal U_U. La teoría te la sabes pero cuando lo ves en tu niña lo pasas un poco mal. ¡Así que ale! Nos pasamos el día con la Habichuela en el pecho haciendo piel con piel ^_^.
Ese día me tocó tortura a mi.


