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lunes, 13 de junio de 2016

Facilitando la vida: el chándal



Cuando aterrizas en el mundo de la maternidad te das cuenta de muchas cosas. Da igual cuanto hayas leído y cuánto te hayas informado: hay ciertos detalles que, hasta que no los vives, no los comprendes. Anda que no habré leído yo a blogueras acerca de la falta de tiempo, de sueño, de la importancia de hacerse tuppers... ¿Y que ha pasado? Que no he sido consciente de lo genial que es sentarse a comer tranquila hasta que no he tenido a la Habichuela y he tenido que engullir la comida hirviendo. O engullirla fría después de calentarla tres veces y abandonarla las tres veces para atender a la peque.

Y sin embargo, hay algo de lo que no leo nunca y es de la importancia de vivir cómoda. Es más. No paro de leer a blogueras que inciden en la importancia de arreglarse para sentirse más mujer. Para estar bien con nosotras mismas. Y lo siento pero con esa idea, yo no comulgo. Me parece bien que haya chicas que necesiten arreglarse para sobrellevar el día a día pero yo no soy de esas. Es más, siempre os digo que tengo un estilo propio pelín zarrapastrosil y es la verdad. Desde antes de estar embarazada. Mi madre me cuenta que un día volví llorosa de la guardería porque me había puesto vaqueros y no había sido capaz de ir al baño sola. Y como tuve que pedir ayuda para desabrochar el botón me llevé un gran disgusto. Y cuando se lo conté me dijo:

- Tranquila mi vida, que a partir de hoy yo te llevo siempre en chándal.

martes, 29 de marzo de 2016

Decorando espacios pequeños: el horno + microondas


Cuando tienes que diseñar una cocina pequeña es muy importante invertir tiempo en conseguir que cada centímetro cuadrado quede aprovechado. En una cocina gigantesca podemos tener los electrodomésticos que queramos, empotrados o sobre las encimeras. En una cocina pequeña, el número de aparatos deberá reducirse a los mínimos indispensables para no quitar espacio de almacenamiento o superficie de trabajo. 

Mi cocina era ridícula antes de la reforma y estaba muy mal diseñada. Esto hacía que cocinar fuera un infierno. Para empezar no tenía horno así que tuve que agenciarme el típico horno eléctrico de aire del Lidl que me hizo el apaño unos años pero que, puesto junto al microondas, acababa literalmente con el espacio de la encimera. Además era muy sucio porque no tenía función de limpieza integrada. Dicho lo cual, me salvó la vida durante los 4 años que estuve viviendo en mi cajita de zapatos :p.

En la nueva cocina no quería sacrificar el espacio de almacenaje puesto que iba a contar con una pared menos en la que colgar armarios así que empecé a investigar los hornos combinados.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Facilitando la vida: las reformas



Como podéis ver de un tiempo a esta parte, en la pocket casa hobbita que compartimos servidora y el Mozo (y la Chucha) no concebimos la vida sin ayuda de los robots. La Roomba, la Thermomix, la lavadora-secadora y el lavavajillas son ejemplos de muestra. En este caso, el lavavajillas es ESA máquina que dio lugar a una historia en si misma. 

Todo comenzó con mi entrada en la vida laboral. La de verdad, no la de las becas de universidad, que eran una caca pero que no se vivía mal (a toro pasado, buenas son tortas) ni la de los trabajos que estuve compaginando con la carrera (y que a toro pasado, sinceramente, tenían mejores condiciones laborales que las que me encontré al terminar los estudios). Empecé a trabajar en el Hospital que al final me hizo renegar de la profesión y mi vida se tornó en caos. Horarios faraónicos que se traducían en llegar a casa reventada, una época sin pareja, reubicarse en los Madriles después de 3 años viviendo en tierras norteñas, volver a retomar el contacto con los amigos de aquí, hacer grupos nuevos.... Todo esto llevaba a que, las tareas domésticas y particularmente la hora de fregar, convirtieran mi vida en una tortura. 

Porque desde aquí confieso públicamente que la Hobbita ODIA fregar. Creo que es la tarea doméstica que más odio del mundo: gasto agua y energía, me empapo yo, empapo la encimera, tengo accidentes con el grifo, empapo el suelo, me toca pasar luego media hora recogiendo la cocina.... Y tengo una sensación de pérdida de tiempo, de valioso tiempo, que me saca de quicio....

Ejemplo gráfico de como acaba la Hobbita cuando se pone a fregar

lunes, 7 de diciembre de 2015

Facilitando la vida: la compra on-line y el servicio a domicilio



El tema de la compra on-line es otro de los descubrimientos que hice en mi vida anterior de no embarazada. Vamos, que es algo que llevo haciendo desde hace eones.

Cuando trabajaba no me daba el día. Prácticamente pasaba más de 12 horas fuera de mi casa y eso que con la moto llegaba fácilmente a cualquier parte pero así es el mundo veterinario. Un horror laboral :p. Así que muchos días, llegaba a casa literalmente derrotada. Ni hablar de correr a un supermercado a comprar consumibles. Además, tenía la inmensa suerte de tener que ocuparme del consultorio en el que trabajaba también los sábados por la mañana de forma que mi único día libre acababa siendo el domingo. Día en el que, además de hacer compra, había que encargarse de la casa, las lavadoras, los perros.... Y sinceramente, el domingo lo que a mi me apetecía era vegetar en mi sofá o, si acaso, alternar con los colegas. Lo que viene siendo vida social

Empecé a hacer la compra a distancia y, oye, una maravilla. Primero, porque me suben los tres pisos sin ascensor y yo no me canso absolutamente nada. Segundo, porque planifico la alimentación para tres meses perfectamente. Mi supermercado de referencia hasta el momento ha sido el mercadona pero se puede hacer la compra on line en prácticamente cualquier supermercado de España. A día de hoy hay también muchísimas tiendas de alimentación on-line que se dedican únicamente a este servicio y hace unos días leí que Amazon va a desembarcar en este negocio. ¡Qué miedo!

He de confesar y confieso que cuando más he tirado de compra on-line ha sido durante mis periodos de soledad entre novios. No se porqué razón soy capaz de organizarme muy bien cuando estoy sola pero cuando estoy en pareja me paso el día en el supermercado. Algo me dice que tiene algo que ver con lo de poder cargar la compra entre dos... 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Facilitando la vida: la Roomba



Hace más de cinco años yo vivía en tierras norteñas en el gigantesco piso de mi novio de por aquel entonces. El muchacho era muy majo pero también un dejao. Y una, pues también, para que mentirnos. Además, en aquella época el trabajo no me dejaba demasiado tiempo para nada y la perra, aunque es de pelo corto, soltaba bastantes madejas. Nuesta vecina del 5º y amiga de mi ex ya tenía una Roomba con ella y habíamos pasado varias tardes vigilando al robot, muy entretenidos. Así que unas navidades me atreví a comprar la Roomba 530 en una megaoferta que sacaron en Amazon de estas que se agotan en 24h. Compré dos. Una para mi y otra para mi madre que en estas cosas es culo veo, culo quiero. 

La probé y oye, encantada.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Facilitando la vida: la lavadora-secadora



De la mano de la sección "Facilitando la vida", esa sección pensada para aquellas personas que consideran que su tiempo es oro, llega la lavadora-secadora. 

Este fue un electrodoméstico al que dimos muchas, muchísimas vueltas antes de comprarlo. En este país no estamos acostumbrados a las secadoras y, sinceramente, me daba miedo que fuera una compra inútil y que al final nos la tuviéramos que comer con patatas. 

Además, había oído muchas opiniones en contra de estos electrodomésticos, sobretodo los que eran de doble función. Es decir, la gente no opinaba bien de las secadoras pero encima, defenestraba las lavadoras-secadoras. 

La diferencia de precio entre solo lavadoras y lavadoras-secadoras no era baladí así que tuvimos muchísimas dudas a la hora de adquirirla.

En nuestra casa no caben dos electrodomésticos de este tipo a menos que sacrificáramos muchísimo espacio de almacenaje. Ni siquiera los que son apilables así que, si queríamos meter una secadora, solo nos valía el electrodoméstico de doble función. Además, el hueco escogido para ella estaba en el baño, antes ocupado por la vieja lavadora estrecha de carga superior que me dejaron los antiguos dueños de la casa. Estaba medido al milímetro porque quisimos poner un lavabo amplio en el que no se nos estuvieran todo el tiempo cayendo las cosas. Para más inri, la puerta del baño es una corredera que se tuvo que hacer a medida, incrustada en un casoneto por lo que había que contar también con las medidas para que cupiera por la puerta. En este caso el tamaño SI que importaba.

El resultado de todo esto es que únicamente cabían por la puerta del baño los modelos de lavadoras, secadoras y lavadoras-secadoras de una marca concreta de electrodomésticos (indesit), que encima no son conocidos en este país (o al menos para mi, que me sacas de Fagor, Bosch y Balay y me pierdo), así que la incertidumbre era todavía mayor.

Sin embargo, viendo como en otoño, invierno y primavera se nos acumulaba el trabajo, que la ropa no terminaba nunca de secar en el tendedero interior, que además el tendedero interior nos ocupaba media casa-hobbita y que, al no secar bien, nos olía mal la ropa y la casa, decidimos arriesgarnos y comprar este modelo. Además, ¡¡la roomba se estaba constantemente atascando entre las patas del tendedero y eso si que no!!! >_<

Y compramos...

viernes, 30 de octubre de 2015

Facilitando la vida: el lavavajillas



No se que haríamos en casa sin un lavavajillas. Miento. Si lo sé puesto que me he pasado unos cuantos años sin él: cabrearme mucho cada día a la hora de fregar. Me ahorra tiempo, dinero y episodios de mala leche por empaparme con el agua cada vez que friego (y por discutir con parejas varias por no fregar o, al menos, poner en remojo los cacharros sucios). Nosotros lo utilizamos para todo: metemos tooodos los cacharros ahí (lo confieso, hasta los utensilios de madera pasan por el lavavajillas). Soy de las que prefieren cambiar más a menudo de cacharros que tener que perder un minuto fregando. 

En casa tenemos un modelo de los estrechos, de 45 cm. Son más caros en comparación pero son una solución estupenda para los espacios pequeños. Bien es cierto que los días en los que hay reunión en la casa hay que poner dos lavavajillas pero a mi me compensa. 

Nosotros tenemos un Balay de 40cm, que solo utiliza 9 litros de agua y categorizado como A+

Cuando vamos a adquirir un lavavajillas es importante que miremos lo siguiente:

viernes, 16 de octubre de 2015

Facilitando la vida: la Thermomix



Lo confieso.

Soy de la Secta.

Soy de la Secta desde hace muchísimo tiempo.

Soy de la Secta desde hace exactamente treinta años. Los que tengo. Ni más ni menos.

Todo esto tiene una explicación. Mi madre se hizo de la Secta de la Thermomix cuando me tuvo. Solo en purés, bechameles y gazpachos, como dice ella, se amortizaba la compra. Además, reconozcamos que mi madre tiene muchas cosas buenas pero cocinar.... ngá. Cocinar no, mamá.

La compra resultó ser un éxito en su época. Después de mi madre cayeron mi abuela y mis 4 tías. Todas con sus flamantes TM3300. Más bonicas.... venga a triturar y triturar, haciendo purés, bechameles y gazpachos. 

viernes, 9 de octubre de 2015

Facilitando la vida: La asistenta



Ha llegado a mi vida M.A.

No, no es el negrazo enorme enamorado de su furgoneta de El Equipo A pero es igual de apañada. 

M.A, es nuestra asistenta. 

El Mozo siempre ha vivido con asistenta en los pisos compartidos en los que ha cohabitado. En su opinión tenía múltiples ventajas y prácticamente ningún inconveniente. Para empezar, no tenía que perder el poco tiempo libre que le dejaba el trabajo fregando un water y para finalizar, no había peleas con los compañeros de piso que se pasaban los turnos por el forro. 

He de reconocer que yo era bastante reacia porque a fin de cuentas tenemos una roomba que nos hace buena parte del trabajo, yo me encargaba de mantener más o menos la casa y él solo tenía que encargarse del baño pero hete aquí que llegó el embarazo y con él las pérdidas y con las pérdidas, el reposo absoluto y con el reposo absoluto.... Con el reposo absoluto llegó el Mozo rezongón y muchas, muchas discusiones. Al final se sentó conmigo y lo habló claramente. 

- Cielo, si no es dinero y nos dejamos de mamonadas de sandeces.