A raíz de un comentario anónimo que me hicieron unas cuantas entradas atrás, estuve reflexionando acerca de un tema que me parece importante cuando nos embarcamos en la bimaternidad: el trato a los diferentes hijos.
El comentario anónimo fue el siguiente:
"Pues respeto tu decisión pero no la comparto. Le has dado a Habi teta un
montón de tiempo, a mi me parcía mucho; has estado dando teta a las
dos, yo me sentiría vaca lechera y ahora por una sustitución que te ha
salido, mandas todos tus principios a "la porra" y le metes purés y
leche de fórmula".
Aunque varias lectoras salieron en mi defensa, no creo que fuera un comentario realizado con mala fe y si creo que será una opinión que compartirán algunos lectores del blog. El caso es que, fuera por lo que fuera me hizo reflexionar largo y tendido sobre el asunto del trato a los hijos. Y reflexionar me hace bien, me mantiene el cerebro activo (por lo tanto, tengo que agradecer el comentario a su autor/a por permitirme pensar en ello).
Por otro lado, las respuestas al comentario me hicieron pensar sobre otro gran mandato: el foco sobre la culpabilidad materna.
Y ya por último, el derecho de la mujer a trabajar cuando, como y donde quiera/pueda.
Vamos, que el post va a ir cargadito de ideas.