miércoles, 28 de diciembre de 2016

Virus II







Os contaba que decidimos pedir ayuda a mi suegra porque yo no podía con mi alma. Y que me arrepentí mucho (y eso que mi suegra es maja) pero fue ya demasiado para mi mente enfermita.


Y es que mi suegra llegó el lunes después de peregrinar desde Alcalá city. Y cuando llegó, Habi tenía fiebre (si, otra vez) y no se quería separar de mi. Así que, pese a estar desvelada desde las 3am porque no podía respirar, no dormí nada. No fue culpa de la Abuela, claro, pero al final no me sirvió la suegra para lo que quería, ello es: descansar. Eso si, conseguimos que la Abuela se pusiera a la niña en la mochila y la cargara todo el día mientras yo organizaba el resultado de dos días con el Mozo al mando de la casa.

Solo os diré: muerte y destrucción.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Virus



Casi diez meses después de tener a la Habichuela, hemos vivido en nuestras carnes la primera enfermedad pelín seria de la peque, con sus fiebres, sus mocos, sus toses y lo que es peor: sus contagios. Pero empecemos por el principio de los tiempos...

viernes, 23 de diciembre de 2016

Yo confieso: soy adicta



Hola a todos. Soy la Hobbita y soy adicta. Mi adicción solo la comprenden una serie de madres que pueblan grupos de segunda mano de portabebés y porteo. Alguna para también por grupos hippies de crianza natural y con apego. Es una adicción puñetera que no tiene fin.

Soy adicta a los portabebés.

Ala. Ya lo he dicho.

martes, 20 de diciembre de 2016

Diez meses



Mi niña.

Ayer cumpliste 10 meses y fue simplemente imposible terminar la entrada y publicarla con éxito. A ver si hoy lo conseguimos.

Cumples 10 meses lo que significa que has culminado con éxito la exterogestación. Llevas más tiempo fuera de mamá que dentro. 

En este último mes tu desarrollo parece haberse acelerado. Caminas perfectamente, sola. Así lo hiciste desde el principio: nunca pediste la mano ni la quieres ahora. Por un lado está genial porque eres bajita y así no me deslomo ni me dejo la riñonada pero por otro lado vamos a tener un disgusto cuando haya que obligarte a dar la mano para cruzar la calle. Mi pequeño espíritu libre... no entiendes de los peligros del mundo.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Consulta de urología



La semana pasada fuimos a la ecografía renal de mi pequeña y 10 días después, de nuevo estábamos en ese hospital, esta vez solas y sin compañía de abuelas o Amigas con Conocimientos, esperando en la sala de espera para que me contaran como veían a mi Habichuela. Básicamente a recoger los resultados.

Ya os contaré (habréis observado que esta semana no se ha actualizado el blog) pero básicamente ahí me planté yo, con Habi en su mochila, después de un viaje en metro de 45 minutos, con Madrid lloviendo (y yo sin paraguas, of course), sin desayunar, sin haber sacado a la Perrucha Chucha y con cara de lechuga mustia. Y es que llevamos una semana enfermas. Las dos. Habi tiene fiebre y aún así lo da todo. Está más ñoña y llora un montón así como de repente pero en general, está enérgica. Yo no. Yo NUNCA tengo fiebre pero cuando tengo... ¡Ay! Cuando tengo fiebre el mundo se podría acabar que me da igual. Yo solo quiero estar en mi camita pasando la tiritona y no tirada por los suelos con mi dolor de huesos cantando el palmas palmitas a voz en grito. Afónica me hallo y algo me dice que los pobres virus no han sido.

Pero reconduzcamos el post, que me pierdo.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Ecografía renal



Cómo pasa el tiempo. Ya han pasado los seis meses que me dieron de periodo de gracia para continuar las revisiones de Habi y mi niña sigue asintomática (¡bien!). Por eso casi se me pasa la fecha de la cita. Menos mal que tengo como un pequeño Pepito Grillo en algún lugar del cerebro que me hizo comprobar las citas. Y es que en mi cerebro lo que quería era llamar para pedir cita porque no me la habían dado en su momento y.... ¡ya la tenía! ¡Para el lunes! (y era viernes).

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Espasmo del sollozo


La Habichuela es una niña muy segura pero que se suele a meter en una serie de fregaos importantes. Generalmente no se cae ni se esmorra o se da golpes tontos que resuenan mucho y hacen que su padre y yo contengamos la respiración pero ella sigue tan pancha y nos relajamos. Y simplemente hay días que se levanta con dos pies izquierdos y no hay manera oiga. Paso que da, paso que acaba con un golpazo y un berrinche monumental.

Hoy tiene uno de esos días. En lo que llevamos de mañana se ha pillado los dedos con un cajón de la cocina. Después de 45 minutos de thermomix conmigo detrás intentando evitarlo, en el minuto 46, ¡zasca! Se ha pillado la mano. Y claro, berrinche. Que me diréis que saque a esa niña de la cocina pero es imposible. Toda la semana lleva pegada a mis pies y la mochila decía que para mi.

He montado un portátil para poder escribir y me he puesto en el salón para estar con ella. Mi nuevo salón, con su espacio diáfano, su puzzle acolchado de 2x2, su sofá mullidito... Pues aquí la tengo, debajo de la mesa dando vueltas y agarrándose de pies, cazadoras, batas y sillas como si fueran lianas. Y en una de esas se ha colgado de la cazadora del Mozo (que no tiene bemoles a colgarla en su sitio), se ha metido debajo, se ha puesto a botar y.... coscorrón contra el asiento de la silla. Berrinche.

He quitado (miento, he tirado al suelo con muy mala leche el abrigo del Mozo) la cazadora del Mozo y he seguido escribiendo después de consolarla y distraer su atención con un servilletero de madera que le regaló su tía yaya (Bambini). Ha durado unos 5 minutos. Se ha levantado y ha vuelto a jugar al juego de las sillas por debajo de la mesa del comedor, entre mis piernas. Al final se ha enredado con las patas de otra silla y se ha esmorrado. Berrinche.

El problema viene cuando el golpazo que se da es de los buenos. Y ese ha sido el caso de este último golpe. A Habi le dan espasmos del sollozo. Y por supuesto, en esta ocasión le dio otra vez.

¿Y esto que es?

Esto es que en medio del berrinche monumental, y siempre que no conseguimos calmarla nada más empezar, mi niña se encasquilla. No respira. Y ella se da cuenta y se asusta y empieza a agitar piernas y brazos desesperada mientras se pone cada vez más roja. Y ni p'alante ni p'atrás.

La primera vez que nos pasó me asusté mucho. Había leído sobre ello pero en directo da mucha impresión. La segunda vez le pasó con mi madre y cuando me quise dar cuenta ahí estaba la abuela, muy asustada sacudiendo a la Habichuela (NUNCA hagáis eso: podéis lesionar a vuestro bebé). Mi pobre madre se llevó una gran reprimenda fruto de los nervios y estuvo unas semanas no dejando que la Habichuela campara libre por si se caía (y claro, así se cae más xD).

¿Qué hago yo cuando esto pasa? Lo primero es mantener la calma. Recojo a la Habichuela, me la cargo a la cadera como buena gitana y le hablo bajito. Si el espasmo sigue le soplo suave en la cara. Si sigue, bajo hasta el suelo y saco el arma infalible: que la Perrucha Chucha la huela.

Se que no son consejos muy ortodoxos pero es mi experiencia y no he tenido que pasar de ahí. Habi vuelve a coger aire (y vaya si coje) y lo exhala con todas sus fuerzas en un grito a medio camino entre el cabreo, el terror y el consuelo. Y se aferra a mi como un monito y no hay quien se la despegue.

Una vez ha pasado el espasmo, el berrinche sigue. Y sigue bastante fuerte. Yo me quedo a su lado, abrazándola y hablándole tranquila. Así se tranquiliza ella y me tranquilizo yo.

Y es que no me termino de acostumbrar y siempre que pasa temo llegar al siguiente paso: desmayo y desconexión habichueril. No se si sería capaz de mantener la calma en ese momento (supongo que si porque es lo que nos queda).


Y vuestros hijos, ¿sufren o han sufrido espasmos del sollozo? ¿Cómo los habéis solucionado?

lunes, 5 de diciembre de 2016

El sexo después del embarazo

En la entrada de la semana pasada os contaba que tuvimos un problema físico al retomar las relaciones sexuales. Afortunadamente ese problema se ha ido resolviendo con tiempo y algunos ejercicios pero queda por contaros como es la realidad de la vida de pareja después de tener un bebé.

Pues no os voy a mentir. La vida de pareja tal y como la conocíamos hasta ahora se resiente, si. Aunque la familia en la que nos hemos convertido compensa casi cualquier problema, hay momentos en los que nos miramos y decimos:

- Joder, Mozo/Hobbita. Llevamos sin hacerlo por lo menos tres semanas.

El problema es que los primeros meses post nacimiento, meses en los que el bebé no se mueve demasiado y duerme bastante (comparado con lo que duerme ahora) yo estaba con mi contractura y como enamorada de mi bebé. La miraba embelesada a todas horas y estaba muy cansada. Y el Mozo no estaba tan cansado pero también acusaba un enamoramiento repentino por su bebé.

Sin embargo los meses fueron pasando, la contractura se pasó y al Mozo y a mi nos apetece retomar la vida sexual pre Habichuela. ¿Y qué ha pasado? 

Si, amigos: ¡que hacemos colecho!

Que no se me entienda mal. Amo el colecho, me facilita la vida y no pienso prescindir de él pero ese pequeño punto que viene siendo la intimidad, pues se fastidia. Que me diréis que te puedes ir a otro sitio pero.... ¡¡¡DISCREPO!!! Si yo me marcho del lado de mi Habichuela pasan una serie de cosas:

1. Se suele despertar y montar un berrinche monumental si no pilla teta en un tiempo prudencial de, aproximadamente, 3 segundos (segundo arriba, segundo abajo).

2. Si no se despierta, yo me pongo nerviosa. (¿Y si se despierta y se cae de la cama?). Y así no se disfruta.

3. Una vez pillamos cama los tres ya no nos sacas de ahí ni con espátula (no todo va a ser culpa de la pobre Habichuela). Y es que al final del día simplemente estamos rotos.

Todo esto aderezado con un Mozo que se despierta a las 6:30 am y una Habichuela que suele tener su pico de gimnasia nocturna allá sobre las 00:00h. Pues mira, si. Lo que viene siendo el retoce y el amor de empujar (by Angel Sanchidrián) se resiente, no es momento de mentir.

Con respecto a la libido, el Mozo sigue como antes de la vida con Habi pero más cansado. Yo no. No es que la haya perdido porque os mentiría también pero lo vivo de otra manera. Muchas veces yo lo que hecho de menos es un momento de cariño, simplemente dormir pegada a mi señor esposo. Un beso picarón, un roce furtivo... Esas cosillas pues se echan de menos. 

Los encuentros sexuales se van apañando. Aprovechamos mucho los viernes, que vienen los abuelos maternos y se la llevan a dar un paseo. El problema es que llevamos unas semanas que llueve todos los putos viernes. 

- Joder Hobbita, fuera coña, llevamos por lo menos tres semanas xD.

También puedes aprovecharte vilmente de tus amistades. Nosotros nos fuimos de camping con unos amigos y ellos se llevaron a Habi a dar un paseo en la mochila mientras nosotros 'ordenábamos la tienda´. Y ya hacemos coñas con los Papis Recientes para intercambiarnos las hijas: un día me las cuidas tú y otro te las cuido yo y así tenemos momentos para nosotros las dos parejas. Y aunque el tono es de broma algo me dice que nos están pidiendo ayuda.... y creo que vamos a recoger el testigo, jiji. ¿Para que sirve la tribu si no es para estas cosas?

¿Como os las apañáis vosotros para el tema del amoL? ¿Qué echáis de menos de la vida sin hijos?





viernes, 2 de diciembre de 2016

Saliendo sin Habi



Este fin de semana fue nuestra primera vez sin Habi. 

Nos fuimos de boda. 

Los dos solitos, de noche. Dejamos a nuestra descendencia al cuidado de mis padres (los flamantes y nerviosos abuelos).

Unos amigos (concretamente los que nos rescataron en nuestro fatídico viaje al hotel fantasma) se casaban por fin. Y es que llevaban muchos años de relación, viven juntos, son felices y este era el siguiente paso. Ellos son un poco como nosotros. No pretendían hacer celebración así que se marcharon al pueblo donde se casaron con sus familias, comieron con ellos y por la noche, nos invitaron a tomar algo en un bar del centro de Madrid. Y cuando me lo dijeron reconozco que me entraron muchos nervios por la sola idea de tener que separarme de mi niña.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Reseña: Soy un caballo



Tras muchos meses sin noticias de Boolino (snif), hemos recibido un cuento que ha hecho que el reencuentro no pueda ser mejor. Y es que no puedo dejar de tildar este libro como espectacular. 

Ha llegado a Mordor 'Soy un caballo', la historia de un camello que un día soñó con vivir una vida diferente a la que había llevado hasta ese momento. 

'Soy un caballo' tiene unas ilustraciones preciosas, originales, llenas de color y muy divertidas. 

'Soy un caballo' tiene un mensaje maravilloso. No hay que dejar de soñar y hay que perseguir los sueños. 

'Soy un caballo' es una joyita que voy a tener bien guardada para cuando Habi tenga edad de no arrancar las hojas a puñaos. De momento se lo he enseñado de lejos y ha emitido gruñidos de evidente placer al ver las ilustraciones. Pero como no es una edición 100% cartoné, de momento lo mantengo lejos del alcance de Habichuelas. 

'Soy un caballo' es un libro estupendo para niños a partir de 3 años y os lo recomiendo si queréis un regalo original para estas Navidades para algún niño de esas edades que tengáis en la familia. 

Podéis ver más de este libro en la plataforma de Boolino pinchando aquí.


lunes, 28 de noviembre de 2016

El sexo después del embarazo: la revirginización



Hace un porrón y medio de entradas os contaba como estaba resultando la experiencia del sexo DURANTE el embarazo. Ya en los comentarios de aquella vez me advertíais (sabiamente) que esperara a ver lo que venía después y yo prometía contaros que tal me iba con el tema después de cruzar al otro lado. 

Para empezar, Habi nació mediante cesárea programada en la semana 39. Compartiendo cumpleaños con mi Yayo, mi niña llegó berreando, pequeñita pero con carácter. La cesárea no fue tan traumática como la había esperado. Es más, reconozco que para mi estuvo muy bien (claro que no he vivido un parto vaginal y no puedo comparar) pero no deja de ser una cirugía abdominal y oye, que doler duele. 

A mi me habían dicho en las clases de postparto que la cuarentena duraba 40 días y chimpún pero la matrona nos confesaba que a veces se había encontrado parejas en las habitaciones teniendo un hermoso encuentro marital. Que ella había hecho mutis por el foro y ¡oye! que bienvenida sea una alegría al cuerpo. Yo confieso que la cuarentena me la salté. No en el hospital porque estaba llena de cables y pelín dolorida (supongo que el pelín se debía a estar hasta arriba de calmantes) pero si un par de semanas después. ¿Y qué pasó? Que vi las estrellas.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Vida en Mordor.



La semana pasada no pude actualizar. Fue imposible y es que empezamos a entrar en fechas comprometidas. Comidas, meriendas, cumpleaños familiares, terminar alguna que otra reformilla que nos faltaba...

La semana pasada terminamos con la segunda etapa de la reforma del cuarto de baño de nuestra Habichuela. Puse el suelo vinílico, compramos un lavabo y lo instalamos. Ya os tengo preparada la entrada con las peripecias que acontecieron, que no tienen desperdicio ninguno. Nuestra reforma "expres" está oficialmente concluida a falta de comprar un par de cosillas sin importancia. 

Mi ordenador sigue sin arrancar pero al menos hemos recuperado las fotos y están en la NAS del Mozo. Eso quiere decir que, en cuanto sepa acceder a la bendita NAS, volverán las fotos. ¡Weeee!

Por otro lado, he empezado a "estudiar".

lunes, 21 de noviembre de 2016

Revisión de los 9 meses



En la Comunidad de Madrid a los nueve meses toca revisión con la enfermera. Sin embargo, con el cambio de centro de salud, en ventanilla me dieron cita para la pediatra también para que la conocieramos y pudieramos poner al día su historia. A mi en su momento me pareció una soberana gilipollez pero bueno, acepté. Total, no tengo mucho que hacer por las mañanas. 

Bueno, pues la experiencia no pudo ser más necesaria. Si. ¡PARA CAMBIARME DE PEDIATRA!

sábado, 19 de noviembre de 2016

9 meses

¡Mi niña!

Escribo esta entrada casi casi sobre la bocina y es que llevamos una semana de no parar. Tanto es así que esta semana no se ha publicado prácticamente nada en el blog y eso que has tenido un montón de progresos. Sin embargo, se nos están acumulando los compromisos: cumpleaños familiares, bodas, terminar tu cuarto de baño, recoger un poco la casa ahora que ya tenemos salón y estudio... Sin contar con lo que te mueves y lo complicado que es que no te metas en algún lío. Todo ello aderezado con electrodomésticos y ordenadores que implosionan están complicando un poco el que el blog esté al día.

Vayamos al meollo del asunto. ¿Qué ha pasado este mes?

lunes, 14 de noviembre de 2016

BLW: atragantamiento y arcada

El BLW se me estaba empezando a atragantar. No me terminaba de sentir yo cómoda con el método y sin embargo, seguía practicándolo y combinándolo con purés que me hicieran sentir que al menos la peque ingresaba algo de hierro en su organismo. ¿Comer? Unos días más y otros días menos. Nunca grandes cantidades y la verdad es que eso es algo que yo llevo bien. No quiero que mi niña tenga una relación con la comida basada en la cantidad o en lo que los demás consideren que es comer bien. Sin embargo, hay otro problema con el que aún lidiamos a día de hoy y es el miedo al ahogamiento.

Creo que todos los padres tenemos ese miedo. Aún recuerdo a mi padre obsesionado con que no comiera tumbada porque 'se te puede ir la comida por el otro sitio'. Acotemos aquí que cuando yo comía tumbada era ya preadolescente o adolescente total. Vamos, que mi padre estaba megaobsesionado con que su niña de 15 añazos (yo) pudiera atragantarse. Que es algo que nos puede pasar a todos, si, pero a mi me parece que esto era llevarlo un poco al extremo.

Pues esto mismo vivo yo en mis carnes con los bebés. Así en plural. Y es que me pasa con bebés propios y ajenos. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Ducharse con un bebé

Cuando aterrizas en la maternidad de primeras, hay cosas que te suenan, que habías oído pero a las que no hacías mucho caso. Total, tú ya tienes claro que el bebé va a trastocar tu vida. Sin embargo, no es hasta que el retoño llega de verdad a este plano de la existencia que te das cuenta hasta que punto tu vida cambia. 

Y es que cambia, si, y en mi opinión para mejor pero se tarda un pelín en readaptar lo que viene siendo la vida cotidiana al recién nacido.

La hora del baño es uno de esos momentos. Del baño en general. Para todos: papis y bebé. Y es que, confieso que, al principio, era tan coñazo bañar a la Habichuela que muchas veces, el Mozo y yo nos mirábamos y lo dejábamos para el día siguiente.

¿Que por qué era un coñazo? A Habi NO le gustaba nada la hora del baño. Yo siempre he oído que a los bebés les encanta el agua, que es un momento chulo para jugar y disfrutar de muñecos y juguetes y eso no era lo que estaba pasando en nuestra casa. El Mozo además estaba desilusionado porque en toda la vorágine de lactancia materna y bebé que solo quiere estar con mamá, la hora del baño se las prometía como SU momento paterno filial.

El caso es que llenábamos la bañerita con todo nuestro amor, le echábamos un buen chorro de aceite de almendras, metíamos al bebé y.... arqueamiento modo ON, llanto, berrinche, horror de los horrores.

¿Estaría muy caliente el agua? La enfriábamos. Más de lo mismo. ¿Demasiado fría? La calentábamos. Igual o peor. ¡Qué desgracia!

lunes, 7 de noviembre de 2016

BLW: la sombra de la anemia

La semana pasada os contaba que el BLW empezó a hacer mella en nuestras vidas a la semana de empezar con el bendito método. Al igual que nos pasó con el porteo, empezamos a ver que no todo era tan bonito como nos lo pintaban y que había una nueva curva de aprendizaje que sortear. Curva que, de nuevo, implicaba a bebé y a papás.

Después de una semana con el método, el Mozo y yo empezamos a aburrirnos de nuestras comidas. Nosotros somos hobbitos de libro. Amamos el buen yantar y esto de comer todo hervido y por partes nos estaba suponiendo una tortura anímica a nivel de paladar y además una tortura física a la hora de preparar las comidas.

A todo esto le sumaremos algo que yo creo que pasa por el cerebro de todas las madres y algún que otro padre en algún momento del inicio de la AC: ¿y si mi niño no está tomando hierro suficiente?

Y es que la alimentación complementaria hay que entenderla como complementaria a la leche (materna o de fórmula) y no al revés pero claro. Yo, que tenía ese concepto muy claro, también sabía que la leche materna es deficitaria en hierro. Y sinceramente, los alimentos que le estaba ofreciendo a mi hija eran de todo menos ricos en hierro.

En la carrera me enseñaron que el hierro de origen animal era el que mejor se absorbía. El hierro de origen vegetal se absorbe mucho peor aunque mejora si se combina con vitamina C. Bien. Teoría clara. Ahora bien: ¿me pongo a meterle tomate a la niña para combinárselo con brócoli, por ejemplo, que es rico en hierro? Y eso hice. El tomate fue un éxito. El brócoli no tanto. Fue destrozado ipso facto sobre la mesa. La deconstrucción de brócoli fue muy divertida pero acabó con mi paciencia porque además me di cuenta de que, si cocinaba el tomate, perdía la vitamina C (es termolábil) y si no lo cocinaba, de nuevo estaba preparando 3 o hasta 4 platos por comida. Vamos, que lo de la comodidad del BLW seguía brillando por su ausencia.

Todo esto se juntó con mi lesión en la mano y que cocinar era un auténtico suplicio. Yo amo cocinar, si, pero no podía hacer nada con un cuchillo. ¿Pedirle al Mozo que cocinara? Si, se podía. A el también le gusta, pero van a pasar una serie de cosas:

1. Comerás a las 12 de la noche como pronto.

2. Ahórrate las normas del BLW. Lo mezclará todo y le pondrá bien de avecrem, especias, grasucias y huevo (y el huevo es el MAL).

Así que teníamos una Hobbita harta de comer tarde, mal y nunca. Con la mango chunga e inmovilizada. Que cuando llegaba la comida la niña ya estaba o pasada de vueltas (no se le da la comida porque se puede atragantar con el berrinche) o directamente dormida y además, no había forma de explicarle que necesitaba unas hamburguesitas de pollo según receta de happy recipes.

El BLW me estaba fallando. Y ya harta, cogí mi thermomix una mañana y preparé un litro de crema de verduras con pollo. Un puré de pollo de toda la vida, vaya.

Y se lo ofrecí a mi niña y se comió 4 o 5 cucharadas (no más, tampoco vayáis a creer que se pimpló los 100 ml. de potito).

Y toda la crema que sobró la congelé en tarritos individuales y a partir de ese momento mi vida se simplificó. Si. Se simplificó al tener purés preparados y a mano:

1. Podía darle de comer a mi niña y yo prepararme un pollo tikka masala si me salía del higo.

2. Podía darle de comer a mi niña mientras el Mozo preparaba una rica ensalada o unas fajitas que degustaríamos a la 1 de la mañana.

3. Mi niña comía pollo o pescado con la tranquilidad que eso me daba para esquivar la sombra de la anemia.

Así que empezamos con el BLW mixto. Un poco de puré y algún que otro trozo si lo que teníamos era apto. Las cantidades me siguen dando bastante igual. Si solo comía 3 o 4 cucharadas, pues tres o cuatro cucharadas. Y además, la peque empezó a coger la cuchara que le ofrecíamos y a metérsela en la en la boca. Bueno, lo de metersela es un decir. Puré por el pelo, en las manos, por la nariz, en los ojos.... En esto de la cerdez el tema de los purés NO nos ayudó para nada si no que fue más bien al revés. El BLW al lado del puré es mega limpio pero claro, es que nosotros no somos ortodoxos ni siquiera en la administración de un triste puré.

¿Como fue el primer puré que le disteis a vuestros hijos? ¿Les gustó?

viernes, 4 de noviembre de 2016

Cosas de Mozos: el pijama es para dormir

Los mozos tienen manías. Absurdas la mayoría de las veces y nosotras lo sabemos (lo siento Mozos, pero es lo que hay). La última que he descubierto del mío es su obsesión por el protocolo a la hora del vestir. Y es que, según él, la niña debe jugar en ropa de calle y dormir en pijama pero no se puede jugar en pijama en el salón.

Mi día a día semanal es relativamente sencillo en cuanto a conjuntos de ropa. Por la mañana, tras el cambio de pañal, la dejo jugar en el salón con su pijama mientras desayuno. Luego cambiamos de ropa (o no, reconozco que muchas veces la saco en pijama) y paseamos a la Chucha. Fin del problema. Pero cuanqdo el Mozo estáen casa, las cosas cambian. La niña NO puede tocar el suelo si lleva pijama. Eso se considera agua y has perdido.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Transformando Mordor: la rebelión de las máquinas



En anteriores episodios de 'Transformando Mordor'....

- El salón había sido okupado por el contenido de un trastero para posteriormente ser asolado por un dúo armado con mazos (AKA el Mozo y el Primo R.).

- La familia hobbita vivía hacinada entre el dormitorio principal y la sala multiusos, antiguo estudio reconvertido en comedor, salón, sala del ordenador y templo para la tele gigante (AKA la Mostrenca II).

- El trastero había sido recuperado para uso y disfrute de la Mostrenca (y los útiles de camping, no os vayáis a creer).

- El baño de la Habichuela había sido también deconstruido después de que un feroz ataque de moho y guarrería acabara con los nervios de la Hobbita, aquí presente. (En breve, post CON fotos)

- La familia Hobbita había conseguido dominar al salón y ahora la vida fluía feliz y tranquila: el estudio volvía a ser un estudio, el salón estaba amplio, limpio y precioso y la Hobbita tenía un ordenador provisional esperando para ser usado.

Y es que, estos últimos meses, mi ordenador petó. Tiene menos de dos años. Lo cambiamos básicamente porque el Mozo quería jugar conmigo a no se que juego y mi portátil tenía la fea costumbre de sobrecalentarse y apagarse dejándole con el culo al aire porque mi personaje solía desaparecer en mitad del fragor de una batalla. Pues ha sido llegar a Mordor y morir. 

lunes, 31 de octubre de 2016

BLW: primeras sombras

En esta casa de hobbitos afincados en Mordor, el  BLW llegó con fuerza. Sin embargo, somos unos hobbitos de naturaleza impaciente y empezaron a agobiarnos ciertas cosillas.

Lo primero que constatamos es que seguir el método del BLW de forma estricta y según dictan los cánones es un verdadero coñazo. Lo siento si soy un poco brusca pero es lo que nos parecía y lo que nos parece. Lo que al principio se presentaba como una gran ventaja, quicir, no tener que preparar dos comidas y darle a la niña de lo nuestro, se empezó a hacer cuesta arriba.

¿Y por qué? Pues porque del dicho al hecho hay un trecho.

viernes, 28 de octubre de 2016

Transformando Mordor: recuperando el salón

Me da muchísima rabia no tener todavía arreglado el ordenador correcto (si me vierais a hora mismo, escribiendo en un portátil Android que realmente es una tableta con teclado, en el suelo del pasillo, a oscuras, con la Chucha lloriqueándome en la cocina y la niña frita en nuestra cama no lo creeríais) pero prometo que en breve llegará el DIY del pedazo de cambio que ha dado nuestro salón.

Y es que, dos meses después de empezar con esa sencilla obra, podemos decir que está acabada. bueno, en realidad nos faltan algunos retoques a pincel, comprar los muebles definitivos, pensar en la decoración de las paredes..., pero lo importante, lo gordo, es que ya vuelvo a tener un salón donde hacer vida sin agobios. 

Durante las obras convertimos mi estudio en una sala multiusos. Metimos allí el poang, la mesita Lack, la silla de ordenador, la Mostrenca II, la trona y nuestros cuerpos serranos y allí intentaba hacer vida con la Habichuela todas las mañanas con resultados más o menos variables:

- Habichuela intentaba saludar a la Niña del Espejo. Pon los puf delante del espejo.

- Habichuela decide ir a hacer el Tarzán entre los cables del ordenador. Desplaza niña.

- Habichuela se sube encima de la Roomba. Rescata Roomba.

- Habichuela enciende el ordenador.

- Habichuela roba el mando de la tele.

- Habichuela intenta coger los platos de la mesita de centro.

- Habichuela.....

Full caos. Y eso cuando conseguía mantenerla dentro del cuarto porque ella es más bien un espíritu libre que se lanza a recorrer el pasillo a ver si encuentra alguna suculenta cochinez que llevarse a la boca.

Conclusión: no paraba en todo el día. Ni ella ni yo.

Ahora con el salón tengo una mesa alta en la que comer. Se acabó el comer agachada tirandome encima toda la comida (¡como lo odio!) y a la que Habi no llega con sus manitas exploradoras. No es la mesa de nuestros sueños, lo admito, pero de momento nos hace el apaño

Me he hecho un rinconcito de lectura con el poang y un par de puffs. Los puffs hacen de mesitas y por el mismo precio evitan que Habi alcance los cables (mentira, llega igual >_<).

He adaptado una zona acolchada para Habichuelas donde la Perrucha se tiende muy a gusto y del que la Habichuela huye como si quemara. La intención es lo que cuenta.

La Mostrenca II ya no ocupa media pared y no acaba con mi vista de elfo hobbita.

Podemos cerrar la puerta sin que nos entre claustrofobia y tengo la sala adaptada a intrépidas Habichuelas trepadoras. Se esmorra, si, pero menos y no vivo angustiada. Además, puedo volver a escribir sin dejar de estar pendiente de ella (en el estudio tenía que darle la espalda si o si).

Por otro lado, al terminar el salón hemos recuperado de golpe y porrazo dos de los cuartos. El estudio por fin es un estudio y no una sala multiusos. Aún no tuvimos tiempo de conectar los ordenadores pero ya se ve amplia y da gusto meterse ahí. El zulo (si, la llamábamos así entre los caseros consortes U_U) va a transformarse en el taller de manualidades y bricolaje aunque para eso todavía vamos a tardar porque como no tenemos armarios coherentes en esta casa, el Mozo se ha tenido que mudar allí con su ropa. Quede claro que podríamos habernos apañado en el dormitorio pero el Mozo entró en modo cabezón y no hubo bemoles ha hacerle  cambiar de idea. Además, nuestro dormitorio ya no tiene el puzzle ahí extendido y se accede mejor al armario.

Así que podemos concluir diciendo que el hito número uno ha concluido. Etapa de salón (casi) cerrada y vida en Mordor mucho más tranquila.

¿Como van vuestras mudanzas (que me consta que hay unos cuantos lectores en fase de traslado)? ¿Alguien con reformas en marcha? 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cosas de Habichuelas: escamocharse

A estas alturas ya sabéis que Habi es un portento en motricidad gruesa pero claro, no hay que olvidar que tiene una edad en la que lo normal no es ir de pie saltando entre muebles ni gatear a toda velocidad casa arriba y casa abajo. Y claro, aunque ella es muy segura y tiene una habilidad increíble para mantenerse en pie mucho rato y desplazarse, al final está cansada y llega el momento en el que ves que se masca la tragedia.

Sin embargo, como padres, hemos decidido darle autonomía, para lo bueno y para lo malo. Seguimos con la filosofía del movimiento libre y nos va bien, pero claro, hay veces que hay que pararla porque ves que ni autonomía ni leches: que se nos escamocha la niña y no nos va a estudiar.

Por ejemplo, Habi tiene la costumbre de colgarse de los cierres de la trona, como si fueran dos lianas. Mal. No porque la trona se desplace, que también, si no porque ya le llega la coronilla al asiento y se mete cada castañazo... Lo dicho, no me estudia.

O cuando intenta escalar a la Perrucha Chucha. La pobrecita suele estar tumbada tan ricamente en alguna de las pertenencias de Habi, llámese alfombra de actividades, puzzle o algún babero perdido. Pues allá que va la Habichuela entre gritos de alegría, gateando a toda velocidad (con la Chucha mete el turbo y se pone especialmente alegre). Cuando llega a ella se agarra a sus hocicos y se pone de pie. Hasta ahí bien. Ayer sin embargo, me la encontré a lomos de la chucha, volcada encima e intentando gatear hasta el otro lado. La primera vez la pesqué al vuelo. La segunda estaba con su padre y no llegué a tiempo. Habi estampó sus hocicos contra el suelo y el berrinche fue monumental.

Otra cosa que tenemos que comprar en esta casa es un cabecero acolchado. No es que me gusten especialmente pero aquí la amiga, cuando llega la hora de dormir, decide escalar por la pared, entre almohadas y nórdicos blanditos y se dedica a darse pequeños con coscorrones bastante frecuentes contra la pared. No llora, no se queja, pero no nos parece apropiado que se dedique a chocar el coco con la pared. Así que en algunas semanas posiblemente haya otro DIY por aquí publicado.

Sin embargo, no quería marcharme de este post sin contaros que en esta casa hemos descubierto las calzotillas. Un invento a mitad de camino ente calcetines y zapatillas. Y es que la moza se nos resbala bastante con los calcetines solos y además Mordor es fría de narices. Pero con las calzotillas hemos solucionado los problemas: calentitas como zapatillas y ajustadas como calcetines. 4€ en el Alcampo ha costado la broma pero me consta que hay también en H&M.  

¿Suelen escamocharse vuestros churumbeles? ¿Son más de caer de bocas o dejarse caer hacia atrás como delicadas plumas? ¿Se arrean con los muebles en la coronilla? A este paso, ¿creéis que sobrevivirá Habi a su más tierna infancia?

lunes, 24 de octubre de 2016

BLW: el comienzo

Como os comentaba hace ya unas cuantas entradas, elegimos el BLW como método de alimentación complementaria para nuestra hija. En mi opinión el método no es ni mejor ni peor que los purés y papillas (de hecho, yo hago lo que llaman BLW mixto más por salud mental que por comodidad porque chicas, yo no se como lo hago pero en mi casa, comer puré significa la matanza de Texas versión vegana.

Total, que llegaron los 6 meses de Habi. Nuestra Habichuela ya se mantenía sentada, gateaba como un gatete por la casa y mostraba mucho interés por la comida. Lo del reflejo de extrusión lo vamos a obviar porque mi chica no lo tenía (ni lo tiene) para tierra, arena, papeles, pelusas, tréboles y demás cochinadas pero si parecía tenerlo activado para brócoli, patata, zanahoria y demás manjares del paraíso terrenal...

Así que llegó el momento y la sentamos en su recién comprada trona (vía wallapop) y le ofrecimos un trozo de patata cocida. 

Habi se avalanzó sobre el trozo, igual que hace con cualquier objeto que le demos, y entonces puso una cara que bautizaremos como: 

"Mi no entender"

Agarró la patata. Nos miró. La rebozó. Nos volvió a mirar. La miramos expectantes. Puso de nuevo la misma cara. Nos reímos. Nos sonrió. Y se la llevo a la boca.

No pudimos evitar jalear encantados con tamaño avance de nuestra criatura (aunque todos los manuales de BLW desaconsejen alabar este comportamiento, nosotros vamos por libre) y..... Cara de asco absoluto.

¡Ella! ¡Que come pelusas y papeles, disgustada ante la textura de una patata cocida! (porque la patata entera, con piel y recién salida de la bolsa la chuperretea con bien de ganas. Eso si, como es una Moza valiente, volvió a intentarlo y nos volvió a mirar con su cara de no entender.

Y a partir de ahí, se entretuvo espachurrando, rebozándose por el pelo la patata, llamando a la Chucha (que aún no se había percatado del potencial de ese nuevo a la par que terrorífico mueble AKA trona)...

¿Y sabéis que?

Que nos dio absolutamente igual. Nuestra hija estaba entretenida, divertida, feliz, controlada en su trona y nosotros, por primera vez en seis meses, estábamos a la mesa, juntos, comiendo en pareja y caliente. Así que el BLW nos empezó a molar mucho.

Ese primer día de patata cocida, el BLW nos conquistó.

¿Cómo recordáis vuestro primer día con la AC? ¿Practicáis BLW? ¿Cuando volvisteis a comer juntos en lugar de tener que comer por turnos en vuestra pareja?

viernes, 21 de octubre de 2016

Porteo: la mochila Boba 4G

En mi grupo de amigos tenemos la costumbre de juntarnos para el regalo de bienvenida de los bebés del grupo. Matizo: por costumbre entendemos que de momento solo hay 3 bebés en el grupo así que es algo nuevo para nosotros. El caso es que preferimos juntar un porrón de pasta y hacer un buen regalo (elegido por los padres) que regalar cada uno una chorricosa diferente. 

En la fiesta de bienvenida que le preparamos a mi barriga cuando aún la Habichuela no estaba en este plano de la existencia llegó lo que había pedido: mi Boba 4G.

Ya había investigado mucho sobre porteo aunque ahora mismo creo que se muchísimo más y probablemente habría escogido otra mochila. Sin embargo, la Boba es una mochila realmente buena y además es especial. primero porque es un regalo de mis amigos y después porque es mi primer portabebés íntegramente mío (todo lo demás que he utilizado hasta ahora ya sabéis que son préstamos de mi amiga Mami Reciente).

miércoles, 19 de octubre de 2016

Ocho meses

Ocho meses han pasado ya desde que llegaste a revolucionar nuestras vidas. Ocho meses de llatos, de risas, de avances en tu desarrollo.

Eres el bebé más maravilloso del mundo y te lo repetimos cada día. Nos das la vida y también acabas con nuestras baterías, para que mentirte. Y sin embargo, nos encanta pasar las noches con esta bomba de energía que eres y verte botar por la cama cuando llega el momento de acostarte .

lunes, 17 de octubre de 2016

BLW: nuestra experiencia

A los seis meses de Habi, la alimentación complementaria (AC) llegó a nuestras vidas y con ella se instauraron momentos muy divertidos a la par que guarros.

En un principio yo estaba mega ultra súper convencida de instaurar el BLW con la Habichuela y así comenzamos: primer día con patata, segundo con zanahoria... Y entonces empezaron los problemas: atragantamientos, ascos, sustos varios, guarrería, perra al acecho y la sombra de la anemia empezaron a hacer que flaqueara en mis convicciones. Total, que tras un par de semanas probando con el BLW, aprovechando una visita a casa de mi suegra, le llevé un puré (ya había comido cremas en casa porque nos encantan). Y así comenzó una etapa de BLW mixto. 

Unos días después, Habi empezó a rechazar de plano el puré que antes se comía con relativas ganas. Y volvió a planear sobre mi el terror a la anemia. Y un día que estaba verdaderamente plasta intensa, volvimos a echarle unos trozos en la trona. Y los gestionó mejor.

Poco a poco vamos aprendiendo de nuestra hija a ver que alimentos gestiona mejor y cuales peor. Hablando y leyendo a otras madres que pueblan grupos de facebook me voy dando cuenta de que muchos de los problemas son comunes y realmente no son tales problemas y, al igual que en otras cosas, cada niño es un mundo.

Así que, como que hice con el porteo, voy a empezar una serie con las luces y sombras que me voy encontrando al instaurar la AC con mi hija. Supongo que no os descubriré nada nuevo y que todas habremos pasado por lo mismo pero bueno, nos sirve para ir ordenando ideas y echarnos unas risas con el aprendizaje de nuestros churumbeles. 

¿Os gusta la idea? ¿Practicáis BLW? ¿Qué problemas os habéis encontrado?

viernes, 14 de octubre de 2016

Porteo: Desmontando la Emeibaby

Os contaba en la anterior entrada que me compré por wallapop una emeibaby a mitad de precio. 75€ y cerca de un mes de búsqueda me costó la mochililla. Conseguirla, toda una aventura. La mamá que la tenía ya la había reservado pero aún así le pregunté. Seré sincera: no tenía ni pajolera idea de lo que significaba el cosito azul que tenían las fotos (poco intuitivos que son los gráficos) así que entré al chat y pregunté. Ya estaba adjudicada. Snif.

Sin embargo, una semana después, seguía ahí, publicada, con su marquita azul. Así que volví a preguntar. Total, iba a acercarme por Alcalá city y la mochila estaba en el pueblo de al lado. Y la mamá dueña de la mochila me dijo que la que se la había reservado no había dado señales de vida, ni la había pagado ni nada. Y que me la dejaba a mi. ¡A mi! Casi lloro de la emoción.

Fue un día intenso de correr de un lado para otro y hacer muchos recados pero la conseguí ^_^. Por fin tenía mochila de recambio para mi Boba. Y una evolutiva, ni más ni menos. ¡Una emeibaby! 

lunes, 10 de octubre de 2016

La conciliación del Mozo (II)

Os contaba hace ya unos meses que el Mozo se había quedado en paro. Un poco porque apremiaban desde su empresa y un poco por voluntad propia. Después de hacer números y de vislumbrar el percal que se cocía en aquel lugar, decidimos que el Mozo se inmolara en favor de un compañero al que iban a despedir y dejar con hipoteca recién adquirida, sin paro y con una niña de tres años. 

No os penséis que somos unos locos altruistas. Como os contaba, con la indemnización (porque iba a ser despido) y el paro salíamos ganando económicamente hablando y además, el Mozo se podría permitir 4 o 5 mesecitos para estar con nuestra hija y conmigo. Todos en familia. Y a partir del 4º mes de paro, buscar trabajo con tranquilidad (de nuevo, en la profesión del Mozo, no hay paro).

Bueno, pues vengo a contaros como han sido los primeros 3 meses de arrejuntamiento familiar.

Para empezar: un caos. No por nosotros, no os vayáis a creer. La culpa ha sido de la mudanza a Mordor y del polstergeist cagón. Por cierto, el muy cabrón se ha cargado la caldera :_____(, ya os informaré que voy mega retrasada contando las cosas.

Sinceramente, no se que habríamos hecho en esta casa sin el Mozo durante estos tres primeros meses. Supongo que echarme a las calles todos los días porque la casa estaba impracticable y la Habichuela estaba ya empezando a moverse de manera peligrosa. Actualmente tenemos la casa algo más preparada pero Habi ya está en pleno apogeo. Sin embargo, el salón está casi terminado y eso nos va a dar un balón de oxígeno importante. 

Por otro lado ha estado el tema de mi mano. Va mejor, no os voy a engañar pero se debe a que llevo unos cuantos meses con la mano inmovilizada con una férula ortésica. Férula que me tengo que quitar cada vez que necesito atender a la Habichuela. Estando el Mozo en casa, no hay problemas porque él se encarga de los culos sucios y de interactuar con ella cuando está un poco pasada de vueltas y hay que perseguirla o cogerla en brazos. En estos tres meses habré cambiado como mucho 10 pañales. También se ha encargado él de los baños después de un susto que tuvimos en la bañera por culpa de mi mano. Que mal lo pasé, madre. Y que daño me hice para nada.

¿Y por qué hablo en pasado?

Pues porque nuestros planes, inicialmente trazados con meticuloso detalle, se han ido a tomar por culo al garete.

viernes, 7 de octubre de 2016

Cosas de Habichuelas: la huelga

Que la huelga es un derecho de todos los españoles es algo que todos deberíamos saber. Está en nuestra Constitución (si, esa que parece que la ha liao parda últimamente). Lo que yo no sabía era que un bebé de apenas 7 meses iba a ejercer su derecho a la huelga con tanta energía. Y sinceramente, como patrona en esta relación de dos, reconozco que donde hay patrón, acaba mandando el marinero.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Yo confieso: me he enganchado al Wallapop

El trastero de Mordor ya está vacío y preparado para facilitarnos la vida reformil en la que nos hemos metido. Eso significa que todo lo que había en ese cuarto inmundo, almacenado durante decenios, sucio, polvorieto y olvidado, está ahora mismo arriba, en Mordor, a la espera de ser clasificado. 

Una de las mamis del café de los martes me habló de wallapop. Con la tontería, me bajé la app en busca de una mochila extra para mi peque y tras unos días de búsqueda... ¡la encontre! Una emeibaby nuevecita y por la mitad de su precio original. Ya os hablaré de ella. El caso es que había una serie de muebles que me fastidiaban por la casa y los puse a la venta. Han volado.

Así que con las mismas, he subido cantidad de chorricosas. Unas se venden mejor que otras pero todo acaba teniendo salida. Y me he puesto a mirar y remirar y ya tengo pensado el futuro cuarto de la Habichuela a base de muebles IKEA de segunda mano. ¡Y a las bravas me monto también salón y dormitorio principal! Obviamente aún no compré nada pero ahí está bullendo la idea. 

La gente que viene es de lo más variopinta pero todos muy majetes. Algunos van como con prisa, otros quieren unvaso de agua antes de continuar la marcha... El caso es que esto del wallapop me ha hecho reflexionar sobre la sociedad de consumo en la que vivimos.

Yo soy muy fan de IKEA. No hay nada que me guste más que perderme en sus pasillos para terror del Mozo (que no se que les pasa a los mozos con IKEA pero todos los que conozco, lo odian). Bueno, miento: dame un buen bosque y seré bastante más feliz que en IKEA. El caso es que me gusta IKEA. Me gustan sus muebles, la funcionalidad, la durabilidad que tienen... En wallapop, con tiempo, se pueden encontrar los muebles a mitad de precio y cuando te dejen de interesar, revenderlos.

Ahora mismo en nuestra familia hemos entrado en modo lowcost. Con el Mozo en paro (aunque ya os adelanto que hay noticias nuevas en nuestra situación laboral) y nuestra idea de alargarlo lo más posible para que Habi esté con su papá, es necesario entrar en hibernación. Dicho esto confieso también que nos hemos homenajeado yendo de camping y de casa rural con unos amigos pero ya.

En el caso de los artículos de puericultura, wallapop está resultando un éxito. A la emeibaby le siguió una trona Antilop para los abuelos paternos por 5 € (los maternos no me dieron tiempo y se compraron una nuevecita para ellos). Y está como la nuestra (que compramos antes de descubrir esta maravilla de las maravillas. Y cuando se lo conté a mis padres, fliparon. Y me dijeron que a que no había huevos de encontrar una MacLaren por 60€ (son ellos muy fans de la MacLaren). ¿Que no hay huevos? ¡Por 55 les conseguí una MacLaren Quest con saco de invierno original de la marca de regalo!Mi última adquisición ha sido un ayudabrazos Tonga por 20€.

La mamá que me comentó de su existencia ha llenado el armario de su bebé por 45€. Con ropa que está nueva. Porque no da tiempo a gastarla con lo que crecen estas criaturitas de Dios.

¿Qué os puedo decir? Que actualmente miro y remiro el wallapop más que el Facebook xD.

¿Conocéis esta aplicación? ¿La habéis utilizado? ¿Qué gangas habéis encontrado por ahí?

lunes, 3 de octubre de 2016

Transformando Mordor

Hace ya más de dos meses que llegamos a Mordor. Han sido dos meses intensos de mucho trabajo y a día de hoy aún no estamos bien instalados. El caos reina en los dominios del Oscuro pero poco a poco, esta familia hobbita va haciendo el sitio un poco más habitable.

No deis palmas con las orejas, Piruli, Soñadora, aún no hay post de reformas en cola. ¿Y porqué no los hay? Os preguntareis sorprendidas. Pues porque Mordor se resiste a la invasión.

Mordor tiene trabajo. Mucho trabajo. Nada más llegar se nos llenó la casa con las cajas de la mudanza. Una vez logré medio recolocarlo todo, el Mozo decidió vaciar el trastero, con lo que el salón volvió a llenarse de mierda cosas. Finalmente lo despejamos e intentamos empezar con el salón pero entonces se nos levantó el parquet del pasillo. El seguro dijo que había una humedad. Tres semanas han tardado en arreglarlo. Y mientras yo, que me había puesto alegre a hacer una reforma exprés del cuarto de baño, tuve que aguantar a un Mozo mohíno porque no entendía porque me había puesto con eso. Que ahora no teníamos ni bañera ni ducha. Afortunadamente el baño ya está casi finiquitado.

Y entonces petó el grifo del plato de ducha. Y hubo que abandonar la reforma del salón para ir a comprar un grifo nuevo. Que de nuevo me diréis: ¿por qué no cierras simplemente la llave de paso de agua del cuarto de baño afectado? ¡Ay amiguitos! Pues porque esto es Mordor y cuando fui a accionar las llaves de paso me percaté de que.... ¡eran de mentira! No estaban conectadas a nada con lo que no cerraban el paso de nadie y del agua menos aún >_<. Así que, chapuza tras chapuza, yo voy blasfemando en arameo y el Mozo me mira como buscando respuestas en la Diosa del Bricolaje (AKA la Hobbita). Y la Diosa le responde bufando.

El nuevo grifo es trompetero. El Trompetas le voy a llamar a partir de ahora. No se que puñetas hemos hecho al instalarlo que a veces suena. Yo pensaba que era aire de la tubería y que se pasaría pero no. Suena mucho... a veces. Y a veces no suena. Yo no lo entiendo porque mira que he instalado grifos pero esto no me había pasado nunca. O_O.

Y entonces tiramos abajo el pladour del salón y generamos una montaña de escombros que ríete tú de los terremotos y tsunamis que nos regala de vez en cuando la Madre Tierra. El Mozo no daba crédito. Mira que se lo expliqué veces que los escombros parece que se reproduzcan pero hasta que no lo ves en vivo y en directo no te lo crees. Dos semanas hemos tardado en sacarlos todos de casa, de a poquitos, okupando los contenedores de los vecinos. Vilmente, con nocturnidad (y además, ¡qué nocturnidad! Que el Mozo se negaba a salir antes de la 1 am hora zulú). Afortunadamente, Mordor es un barrio bien y hay, solo en mi manzana, 13 contenedores. Aquí hay pasta y se nota en la cantidad de vecinos que reforman, las mudanzas que están a la orden del día y la compraventa de inmuebles va al alza). Vamos, que no le hemos hecho el agravio a uno solo y hemos repartido el mal por el barrio U_U.

Mientras esto se cocía, la cisterna del water (esa de la que ya os hablé porque se descargaba sola) empezó a perder agua.... ¡hacia fuera! ¡¡¡WTF!! ¿Pero que coño tiene esta casa contra mi? Afortunadamente esta reparación ha sido bastante sencilla. En esta ocasión hemos realizado lo que en el mundo del bricolaje conocemos como una ñapa y es que, después de abrir la cisterna, nos percatamos de que estaba llegando agua a una zona a la que no debería llegar. Tan simple como regular el caudal. Tan simple y tan complicado. Que la tuerca del sistema no regula un culo. Así que he siliconeado la junta. ¡A tomar por culo! ¡Fantasmitas cagones a mi! Ya os contaré si aguanta.

También hemos traído el sol a esta casa. Y es que no podéis ni imaginar como estaba la lámpara de la cocina. La MataMoscas la vamos a llamar a partir de ahora. La hemos cambiado con mucho asquito por un panel LED bien grande y ahora entrar en la antaño vieja y oscura cocina es como entrar en un tunel de la M30 recién inaugurao. Un gusto oiga. Prometo a Ariel Pop fotos del proceso para que se muera del asco con la MataMoscas. :p.

Actualmente nos encontramos en la fase de emplastecer las paredes del salón. Yo le calculo otra semana más de trabajo. Luego pintar y ya veremos como lo amueblamos. El caso es que tengo muchísimas ganas de acabarlo para poder tener un entorno seguro y amplio en el que estar con la Habichuela. Y comer amplios que a lo tonto vivimos mas hacinados que en Hobbiton.

¿Vuestras casas también sufren de lo que yo llamo reacción en cadena de desastres catastróficos de vez en cuando? ¿O son casas majas que aguantan la invasión?

PD.: este era el post que estaba dejando precioso para todos vosotros. Ya sabéis como acabó: con mi ordenador de menos de un año muerto fulminao. ¿Pero que le he hecho yo a esta casa? :____(

viernes, 30 de septiembre de 2016

Vuelta a ala carga

Hola de nuevo.

Como ya os adelantaba por Facebook, estaba yo escribiendo un post tope de divertido acerca de nuestra transformación de Mordor y la cantidad de problemas que nos estaba poniendo el polstergeist más dicharachero a este lado de la Tierra Media. Que no paraba de rompernos cosas, vaya. ¿Y a que no sabéis que pasó? Pues que mi querido y flamante ordenador hizo un estupendo pantallazo azul y se murió. Así, sin anestesia. En mitad de mi hermoso post :_______(

Sin embargo, ya tengo instalado en el estudio-salón-comedor que hemos improvisado en esta tierra del mal, un ordenador provisional que esperemos sobreviva al cabreo que nuestro querido fantasma tiene con esto de que le hayamos okupado SU casa. 

Por lo tanto.... (redoble de tambor).... esta vez si. Esperemos volver con la fuerza acostumbrada. Espero poder programar a tiempo la semana que viene con los multiborradores que tengo almacenados y que la semana pasada fue imposible programar.

Mordor NO podrá con nosotros.

He dicho.

¿Alguien más con su casa construida en lo que parece ser un cementerio indio en la sala?

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sentirse #malamadre



Hasta hace unos días yo no llegaba a terminar de entender el sentimiento de malas madres que muchas mamis de a pie parecen arrastrar. Mi amiga, Mami Reciente, muchas veces me ha confesado sentirse una madre horrible por como actúa con su hija. Y digo que no lo entendía porque yo, que estoy con ella desde mi embarazo, siempre me ha parecido digna de admiración. Ahí me teníais a mi, mirando descarada como daba la teta, las posturas, preguntando, embebiéndome de porteo... y siendo a ratos su paño de lágrimas. Porque, es una realidad: mi amiga tiene días en los que la maternidad le sienta reguleras.

Y sin embargo, yo veo a su niña y la veo tan feliz, tan contenta.. Crece bien, tiene juegos, estímulos, a su mami, a su papi, abuelos, primos... Y sus padres la quieren con locura. ¿Cómo podía asaltar ese sentimiento de mala madre a mi amiga?

Podía llegar a empatizar pero no lo terminaba de entender. Hasta que hace dos días, me pasó a mi. 

¡ZASCA!

miércoles, 21 de septiembre de 2016

7 meses



El lunes mi pequeña Habichuela cumplía 7 meses y por problemas de logística no pude tener escrito el post que relataba sus avances. Y es que, ya os contaré, pero Mordor se está rebelando a la invasión hobbita canela fina >_<. Eso y que mi niña avanza a una velocidad que asusta.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Tendinitis de Quervain: la mano bionica



La tendinitis que me diagnosticaron va a peor. Supongo que se debe a que no es posible seguir a rajatabla los encomendados del médico machirulo pero dadas mis circunstancias actuales, es lo que hay. Recordemos brevemente lo que me mandó:

- Hielo cada 4 horas: suele ser facil de hacer siempre y cuando esté en casa. Estas dos últimas semanas creo que he pisado Mordor para dormir así que no lo he cumplido pero ya llevaba un mes haciéndolo y el resultado era igual. Cero.

- Antinflamatorio: tras mes y medio con Enantyum cada 8h, la médico de cabecera me dijo que hiciera el favor de retirarlo, que adonde iba yo tan alegremente, mes y medio así. Claro que al tiempo que me lo retiraba no me daba ninguna solución más allá del reposo. Culo. >_<.

- Reposo: hágalo usted con una niña de 6 meses por la casa. Imposible. Tras 4 semanas de revisiones, el machirulo por fin accedió a 'inmovilizarme' la muñeca. La "inmovilización" consistió en una venda guarra que se me llenó de caca de lactante el primer día y que no me inmovilizaba la muñeca. Además, el machirulo este digo el doctor, volvió a alabar mi cuerpo latino y me dio cita de nuevo para la siguiente semana. La colocación de la venda fue tan desagradable quereconozco que me fui de camping a desestresarme. Y pasé de volver. No tengo ganas de aguantar micromachismos de gilipollas.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Cosas de Mozos: envasar Habichuelas al vacío


Empezamos nueva sección en Quebrando una Cabeza. Además, sección guapa, guapa, de humor gamberro. Porque nuestros mozos, al igual que nuestras Habichuelas, dan para secciones propias y porque, ¡qué coño! Es mejor reír que llorar. 

Y es que los Mozos han dado para chistes gráficos a cascoporro pero siempre piensas: 'Qué gracia pero que tontería. Si lo importante es que lo hagan, ¿qué más da cómo? Total, errores tenemos todos'.

Imagen tomada de Papá 2.0. Si no lo conocéis ya estáis tardando.
Aquí su Instagram


Pues me estoy teniendo que tragar también esas palabras. Y es que hay un punto con el que no contaba: el Mozo es cabezota por naturaleza. Y en algo se iba a tener que notar.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Los opinólogos acechan: ¿porqué no le das de comer ya?

Hace un par de semanas estuvimos en una barbacoa con amigos. Habi ya cumplía todos los requisitos para empezar con el BLW excepto uno: tener los seis meses cumplidos. Mi niña ya se sentaba, mostraba interés por la comida y el reflejo de extrusión andaba ahí, ahí. El Mozo y yo ya habíamos hablado de como iba a ser su primera comida, le habíamos comprado una trona la semana anterior y habíamos decidido empezar con la patata al vapor, que es una comida que hacemos mucho y que es muy socorrida para entretener a la peque mientras comíamos. Pero entonces llegó la barbacoa.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Decorando espacios pequeños: cocina



Cuando compré la pocket casa hobbita, era una casa llena de paredes, con habitaciones superpequeñas e incómodas. Una de las peores era la cocina. Yo, que amo cocinar me encontraba con un problema técnico tanto de espacio (no había encimera) como de recursos (no había ni horno ni lavavajillas).

Lo primero que hice al llegar a esa casa fue replantear la minicocina. Quité la puerta que cuando estaba abierta no te dejaba abrir la nevera y que tenía un pomo traicionero que me ha ocasionado gloriosos hematomas para el recuerdo. Ya os iréis dando cuenta con esta serie de post pero a la Hobbita le parece que las puertas están sobrevaloradas. Mi Amiga con Conocimientos puede dar fe acerca de este punto concreto. ^_^.

La placa de gas (butano, para más inri) la sustituí por una vitrocerámica, ampliando de esa forma el espacio útil de encimera ya que sobre la vitrocerámica fría puedes, al menos, cortar las cosas. Para suplir la falta de horno, compré un horno convencional de aire caliente en el Lidl. De esos pequeños. Me hizo el apaño durante unos cuantos años pero no había forma de meter un lavavajillas en esa cocina. 

Y un día me harté. Ya os conté en este post como empezó la reforma de la casa Hobbita. Hoy toca enseñaros los entresijos de la cocina que diseñé.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Regresando

Llega septiembre y con él el año nuevo para los papás y no tan papás. Y es que, desde que tengo uso de razón, los años empiezan en septiembre, con el curso escolar. El Mozo confiesa desde la otra ala de la casa (AKA Mordor) que a él le pasa exactamente lo mismo.

Así que tras este breve parón, el blog vuelve y es que tengo mucho que contar (ya sabéis, incontinencia verbal). 

Para empezar, que nos fuimos de camping con la Habichuela. Ya os contaré pero fue todo un éxito. ¡Y qué deciros de la Habichuela! Que se pone de pie. Que la alimentación complementaria me hace hiperventilar y reír a partes iguales. Que está supergraciosa y alegre y dicharachera . Que me la como a besos todos los días y ella me la devuelve arracándome unos cuantos pelos

Continuaremos con las obras de Mordor que se nos están complicando un pelín demasiado. Quicir, que tenemos ya baño "nuevo" (o al menos uno en el que podemos bañar a la peque sin morirnos del asco) y trastero operativo. Lo malo es que el seguro nos ha levantado el parquet del pasillo, tiene que venir un pintor a sanear el asunto... en fin. La Sagrada Familia hecha casa de los horrores. Seguiremos informando por ese lado. Además, no hay mal que por bien no venga y es que cuando algún día de estos vengan a arreglarme el parquet, tendremos que huir otra semana de vacaciones.

No puedo dejar de contaros que la pocket casa hobbita, situada en lo más alto de la más alta torre ya está alquilada. Dos días tardamos en dar con el inquilino perfecto (ojalá lo sea) lo que nos deja por un lado con un buen sabor de boca (la casa están tan chula que todo el mundo se la quería quedar) y por otro lado nos inunda la pena. Y es que hemos sido tan felices en esa casa que tengo miedo de que no me la cuiden como merece. 

No me he olvidado de enseñaros la casa, no. Ya tengo los post casi terminados (lástima de mano pocha, que me ha impedido trabajar en todas las entradas que tenía previstas).

Y es que confieso que me ha petado del todo la mano. La tengo inmovilizada y escribir a una mano me complica la existencia, así que si no llegan entradas no es que se me haya jubilado la musa si no pensad en mi y en mi pobre mano biónica. Férula ortoprotésica lo llaman... Ya os digo yo que es como un guante manga to chulo pero que en lugar de lanzar rayos y truenos hace que se me caigan los tenedores de la mano y que cambiar a la Habichuela se convierta en una suerte de película truculenta para no pringar de cacorra la susodicha férula. Resumiendo: que a la Habichuela la cambia el Mozo ^_^.

Y por supuesto que seguirá habiendo historias de suegras y suegros. Ya os voy adelantando que ayer fui azotada en el culo al salir de su casa tras la visita. Una palmada así, como quien arrea a las vacas. Es TAAAAN mona >_<.

¿Cómo se presenta vuestro nuevo curso? ¿Qué tal esas vacaciones?


viernes, 19 de agosto de 2016

6 meses


El tiempo vuela y mi bebé va quemando una etapa detrás de otra. 

La Habichuela está en una etapa divertidísima pero también agotadora. Si a eso le sumamos la casa nueva, con su polstergeist cagón y sus chapuzas, apaga y vámonos.

Y es que Habi es una adelantada a su tiempo (o al menos eso me dice todo mi entorno). La semana pasada se sentó ella sola. Al principio como un tentetieso. Toda la tarde se pasó perfeccionando la técnica, orgullosa de sus progresos y por la noche ya se mantenía sentada perfectamente. 

Dos días después, Habi gateó.

jueves, 18 de agosto de 2016

Memorias de una monja (IV)



Mi suegra volvió de su viaje a Canarias y se reincorporó a su trabajo con los niños. Y sin embargo, estaba rara. Canarias había sido un punto de inflexión. Ya tenía 33 años, la edad de Cristo, y había conseguido más que muchas mujeres de la época pero le faltaba algo. Algo que, sin saberlo, había conseguido en Canarias.

Mi suegra se había quedado embarazada.

Llamó a su hermana mayor, muy asustada, en una época en la que ella ya era considerada una solterona (algo horrible) pero viniendo de donde venía aquello era casi que peor. Su hermana mayor la tranquilizó y le dijo que hablara con el padre. Así que mi suegra esperó al día siguiente para ir al parque con los niños y hablar con él pero él no apareció. 

lunes, 15 de agosto de 2016

Nos mudamos: Mordor se cae a cachos.



Mordor ha sido invadida por una familia hobbita. Ya es oficial. Hobbiton está prácticamente desmantelada y ahora todos nuestros enseres se encuentran apilados de cualquier manera por el salón y las habitaciones. Y para que mentir: estamos un poco agobiados.

Salir de una casa en la que estábamos tan contentos, que habíamos diseñado a nuestro gusto y que nos había quedado tan cómoda y práctica hace que te des de morros con la realidad de estar en la casa de otra persona. Así es como me siento yo ahora mismo en Mordor. Aún no la siento mi hogar. Vivo en la casa de mi padre, con sus estanterías, sus muebles grandes y pesados, su pladour por todas partes... Y no encuentro sitio para nada.

El Mozo opina que esta casa es una casa museo. La casa museo de mi padre. Una suerte de mausoleo que tenemos que dinamitar.

viernes, 12 de agosto de 2016

Memorias de una monja (III)



Mi suegra llegó a Madrid después de nueve años ordenada en un convento. Su misión en la vida había sido cuidar niños y una vez en Madrid consiguió rápidamente trabajo en la Inclusa. Ella empezó de encargada del comedor, como estaba en el internado de las monjas. Se encargaba de elaborar los menús e ir al mercado a encargar la comida para los niños. Aquí mi suegra empezó a encontrarse de verdad con los problemas de la posguerra. Y es que Madrid estaba siendo duramente castigado por su pasado rojo. Los suministros escaseaban y los niños de la inclusa no eran la prioridad para unas autoridades desbordadas. Pese a las dificultades, mi suegra me cuenta que lograba que sus niños (así los llama ella: sus niños) estuvieran siempre bien vestidos y todo lo bien alimentados que pudo lograr). 

Y es que mi suegra se acuerda de todos los niños que pasaron por sus manos (que fueron muchos) y recuerda con cariño a algunos con historias duras pero que guardan mucho amor. 

Durante sus años en la inclusa, mi suegra dice que estuvo muy bien. Que logró hacer lo que muchas mujeres no tenían la oportunidad de conseguir: ganar dinero para ellas. Aunque su hermano tenía que tutorizarla y mucho del dinero iba a parar a manos de su madre, ella logró comprarse su propio piso en el centro de Alcorcón y hacer amistades en la ciudad.

Una de esas amistades fue una prostituta.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Memorias de una monja (II)



Mi suegra es la quinta hija de una familia de siete hermanos. Son originarios de un pueblo de Extremadura, un pueblo que a día de hoy aún podría clasificarse como perteneciente a la España profunda. En ese pueblo la vida era dura y su madre se encontraba prácticamente todo el año sola a cargo de casa, hijos y tierras. El abuelo del Mozo trabajaba fuera y solo aparecía un par de veces al año, encargaba otro hijo y se marchaba de nuevo a tierras lejanas.

En esas circunstancias se entiende que la mujer fuera disgregando la familia. A las hijas mayores las mandó enseguida a servir a Francia. Eran apenas preadolescentes pero eran tiempos de penuria y miseria. Al hijo mayor lo mandó a trabajar a la capital. Los dos pequeños eran retrasados y se quedaron con ella en el pueblo, ayudando con el huerto y los animales. Y a mi suegra le tocó irse interna a un colegio de monjas del que solo podía salir una o dos veces al año para volver a casa por vacaciones y Navidad.

Así que mi Suegra creció alejada de su familia, entregada a las monjas y ese colegio fue todo lo que conoció en este país que vivía agarrotado por una dictadura monstruosa. 

Mi suegra fue educada como las mujeres de la época: eternas menores de edad que eran propiedad de otras personas. Sus padres o sus maridos. Ser una solterona era casi peor que ser una madre soltera. Mi suegra sigue arrastrando esa educación y muchas veces tengo que parar al Mozo porque no termina de entender el porque su madre no es capaz de hacer multitud de cosas sola. Y pese a esa educación limitada, mi suegra tuvo la capacidad suficiente para ir eligiendo y decidir (en lo poco que la dejaban) hacia donde dirigir su vida.

Cuando terminó sus estudios tuvo dos opciones: volver al pueblo a vivir bajo el yugo de su madre (que debía ser una suerte de Bernarda Alba de manual), con sus dos hermanos pequeños, en una casa que no conocía, rodeada de gente a la que no estaba apegada, o quedarse en el convento. Y eligió lo segundo: quedarse y empezar a prepararse para pronunciar los votos.

Lo consiguió y se ordenó como monja. Ella pensaba que iba a quedarse en el colegio que ya conocía pero la Orden tenía otros planes y la mandaron lejos, a un colegio de Castilla la Mancha, donde entraría a cuidar a los niños más pequeñitos del internado. Mi suegra guarda muy buenos recuerdos de ese convento y la verdad es que cuando lo describe parece que hablara de una comuna hippy-comunista. Es muy curioso.

Ella cuenta que en ese convento todas eran iguales. Que a la Superiora había que tratarla con 'algo más' de respeto pero que trabajaba como una más. Y allí pasó nueve años de su vida. Nueve años trabajando en comunidad, recibiendo cada vez más responsabilidades. Pasó de cuidar a los niños durante el descanso nocturno a ser la responsable del comedor y más adelante, a ser profesora de labor, dibujo y baloncesto. Si señor. Mi suegra. La monja jugadora de baloncesto. El Mozo alucinaba imaginando a su madre en hábito, botando y encestando una pelota >_<.

Los años pasaron y su hermano mayor la contactó desde Madrid. En la Inclusa hacía falta personal y a su madre no le iba demasiado bien. El dinero que enviaban las hermanas de Francia y él desde Madrid parecía no ser suficiente. Le contó que en Madrid se hacía buen dinero y mi suegra no se lo pensó: abandonó la orden, colgó los hábitos y viajó hasta Madrid, ya como seglar.

<< Continuará....>>

lunes, 8 de agosto de 2016

De piscinas va la cosa

Nosotros no tenemos piscina. 

Es una maldición que nos acompaña allá donde vayamos. A los dos. 

Y nos encanta estar en remojo.

Yo soy acuática por naturaleza. Mi madre le tiene tanto miedo al agua que, pensando que me podría ahogar y ella no podría hacer nada, me apuntó a matronatación allá por los años 80, cuando esas cosas no se estilaban. Y la realidad es que en el agua me relajo. Amo nadar, flotar, voltearme, la sensación de no pesar nada... Pero nunca en la vida pude tener piscina.

El destino (y la burbuja inmobiliaria de este país) han hecho que, a día de hoy, tengamos prácticamente a todos los amigos con piscina. Ya sabéis: que si apúntate a una cooperativa, que si compra sobre plano que es más barato, que si cuanto antes empieces a pagarlo, antes lo terminarás....

El caso es que los pisos se han ido construyendo y todos, absolutamente todos, traen piscina de serie. Así que nosotros estamos megacontentos y más ahora, con la peque.

A lo que iba, que esto pretende ser un post de reflexión.